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domingo, 28 de septiembre de 2014

Cuadernos09/2014. ESPERANDO A NOAM CHOMSKY EN EL JILOCA

ESPERANDO A CHOMSKY
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Soy natural de un pueblo de esos que molestan al hacer un mapa, no sabes donde ponerlo porque queda en una esquina. Por ello ha pertenecido administrativamente a varias cabeceras: Albarracín, Calamocha y Teruel. Las aguas de este pueblo no abocan a ninguna cuenca pues tiene una laguna (endorreica) donde se guardaban desde hace milenios. Ya existía esta población para la Edad de Hierro, pero sin que dicha Edad lo supiera. Tal es así que, en previsión de posibles conflictos posteriores al nacimiento de Chomsky, lo nativos decidieron enterrar un vaso en forma de campana (campaniforme) que al encontrarlo los del Museo de Teruel dijeron: ¡Anda, un vaso campaniforme! Bueno pues, yo nací en este lugar innombrable e inclasificable sin saber a que comarca pertenecía el pueblo ni yo. Pero llegó el siglo XX y nombraron a Isidoro Esteban Presidente de la Diputación Provincial de Teruel. Al visitar el lugar les inquirió, Isidoro, con tono solemne… ¿Qué queréis los de Almohaja? Y el eco de tan rotunda pregunta llegó hasta San Ginés difuminándose en.... Aja…aja…aja…aja. Sin dudarlo un instante contestaron, señor: desde el siglo XIX llevamos pidiendo que se deseque la laguna pues no sabemos a que comarca natural pertenecemos, ya que nunca hemos visto el discurrir de su caudal fuera de sus bordes. Hágase, pues, dijo Isidoro con la solemnidad de un Moisés. Entonces supimos que las aguas de Almohaja van al Jiloca pero, para complicar aún más las cosas, José Ángel Biel se empeñó en que el pueblo debería estar adscrito a la comarca de Teruel. Nací pues, en Almohaja, y al año de vida me bajé a la estación Minera de Cella. Allá, para los dos años, empecé a hablar y a los tres ya le pude preguntar a mi padre si existía Dios. Me miró muy reflexivamente y me dijo, cuando leas a Chomsky lo sabrás… Estas palabras llenas de misterio me han traído siempre preocupado. Así que, desde niño, empecé a buscar libros de Chomsky, pero como estábamos en el franquismo no pude leer ninguno. Tuvo que ser, por fin, la bibliotecaria de Aliaga quien me proporcionara el primer artículo de Noam el día en que Tejero daba su golpe de Estado. Pero esto es adelantar mucho los acontecimientos.
En las extensas llanuras de Cella junto a la estación de la CMSM,  cegado por el polvo del mineral de hierro de Ojos Negros que esparcían los convoyes del Señor, Don Ramón de la Sota, empecé a conocer el valle y su complicada hidrografía (jilos, lagunas, pozos artesianos...). La primera planta que descubrí fue el cáñamo y quedé sorprendido de como en una tierra tan seca crecía una planta tan frondosa y alta. Del cáñamo y su producción yo, como niño que era, pasaba por completo. Mas avezado estaba cuando mi madre hacía para San Antón tortas de cañamones. Eran aceitosas, de olor a hornos caliente, rociadas de azúcar y de las semillas del cáñamo espolvoreadas por toda su superficie. Luego conocí la remolacha azucarera que también se cultivaba en secano. Esta remolacha se hervía y con el caldo dulce tras la cocción se hacía un sucedáneo de café con cebada tostada. También era común la remolacha forrajera, de mayor tamaño por cultivarse en huerta, y dedicada casi exclusivamente a alimento para los animales. A partir de ahí, la diosa Ceres, me fue mostrando todo cuanto en este amplio valle cultiva el hombre desde los más remotos tiempos.
Pasé, luego, varios años de mi vida buscando a Chomsky en la capital de la provincia. No había forma de encontrarlo. Pese a mi insistencia y a mi amistad con el director de la Biblioteca Pública de Teruel, un tal Carlos Luis de la Vega y Luque, todas las pesquisas resultaron fallidas. Así pues, pensaba en si mi padre no habría tratado de confundirme, o quizá se había equivocado al pronunciar un nombre tan singular para nuestra cultura (Noam Chomsky).
Volví, pasados los años, al Jiloca con una fe en Dios cada vez más endeble y un ansia que se hacía, día a día,  más feroz por encontrar a Noam. En vano fueron las excursiones con Zapatones hasta la Matilla o subir a Peracense. Nada podía distraer mi atención focalizada, como un obseso, en este misterioso personaje que se me representaba como un nuevo Mesías y en cuyo conocimiento tenía puestas todas mis esperanzas. Durante mi estancia en Villafranca del Campo conocí la publicación de la revista Xiloca. Trate de contactar con este grupo de intelectuales por si ellos podían echar agua fría al hierro candente de mi frustración chomskyana.
En Villafranca me dijeron que el río, tras su renazedura en los Ojos, se hacía más y más fértil. Viaje pues allende Monreal buscando nuevos frutos. Para entonces la remolacha estaba en proceso de extinción y se anunciaba el cierre de la fábrica azucarera de Santa Eulalia. El golpe dado a la producción de esta raíz fue fatídico para el resto de cultivos sociales asociados. El azafrán empezó a decaer pues la mano de obra emigró y se puso en venta colorantes artificiales más del gusto de una sociedad que se hacia cada día más urbana y refinada. Se inició el monocultivo del cereal y de forrajes, en la vega, para el ganado.
Fui llegando hasta el límite provincial siguiendo el cauce del río y, por fin, di con San Martín del Río. Para entonces ya vivía en el lugar el actual párroco, el mismo que ahora no me recordaba. Por aquí, el río, ya es el río de la fruta. En los secanos almendros, cerezos, melocotoneros, cereal… En la vega la famosa manzana Reineta, esa que gustaba tanto a la reina Isabel II de España. Pero junto a las manzanas, las peras y los higos, el cultivo de la vid dio lugar a una alcoholera y más tardíamente a una cooperativa. Paseando por el pueblo verá, el viajero, restos de tiempos de mayor esplendor en escudos y casas señoriales. Un patrimonio religioso importante o muy importante que debe ser protegido a toda costa.
La cosa era previsible conforme la economía se fue internacionalizando.  ¿Quién les iba a decir a los de San Martín que en la puerta de su casa se vendería uva de Chile? Su Cribatinaja ya no tiene salida y su vino no puede competir con las grandes zonas vitivinícolas, así que, los agricultores, han vendido sus “derechos sobre la vid” y con ello la situación es irreversible. Apenas queda el recuerdo de las cerezas de San Martín, tan sabrosas y de su afrutado vino…
Poco apoco fui comprendiendo el declive de extensas áreas geográficas de nuestra provincia, la formación de monopolios comerciales y la desertización de nuestro territorio. Así como el agricultor ha tenido que pasarse al sector turístico y servir de espectáculo jotero, Chomsky (ese judío rebelde como antaño lo fuera Jesús) ha dejado la filología y, ahora, es un destacado líder ANTICAPITALISTA. Pero a mi, personalmente, lo que más me ha "cuajado" es la frase pronunciada por un hombre del campo (un jilocano) que al meditar sobre esta tierra y su incierto futuro exclamo: "¡¡TIENE QUE HABER UN DIOOOS!!" Y fue una exclamación, mezcla, de plegaria y blasfemia.
La tarde empezó a caer sobre San Martín del Río con su caserío recostado sobre la hermosa y fértil vega. Yo seguía dormido/durmiendo con terribles pesadillas, debajo de la sombra de una higuera. Esther me despertó resolutiva: ¡"Vámonos ya para Teruel, que se hace tarde"!

Si, buana, dije yo por lo bajinis….
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sábado, 27 de septiembre de 2014

Cuadernos09/2014. ARREGLANDO LAS GOTERAS

Encinacorba te ofrece casi toda la tipología de vivienda que se pueda desear. Ahora, hay varios carteles en los que se indica "casa en venta". Pero la gran frustración fue ver que ningún trabajador de Yudigar quería venir a vivir a Encinacorba. Ahí ha quedado aparcada, sine díe, la urbanización de la Rotonda. Mientras, se va parcheando la casa para evitar que se hunda, como en este caso de la fotografía superior. Los dueños no van a venir a habitarla, pero el grado de deterioro es tan grande que es preciso echarle un tajado para que no se venga toda a pique.
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viernes, 26 de septiembre de 2014

Cuadernos09/2014. CUIDADO CON EL GATO..........

La siguiente imagen pueden herir la sensibilidad de nuestros lectores y también producir nauseas.  Son continuación de las que publicábamos días atrás. Y corroboran nuestras críticas. ¿Infundadas? 
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Pinchad aquí:
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miércoles, 24 de septiembre de 2014

Cuadernos09/2014. SOBRE "LA LENGUA CHURRA"

Tenemos los aragoneses una lengua que compartimos con los valencianos (LA LENGUA CHURRA), se trata de la forma de expresarse en un área geográfica del interior de la región valenciana, lindante con la provincia de Teruel/Tergüel/Tregüel, de la que incluye varias comarcas. Para conocer mejor el tema, lo mejor es pinchar en la siguiente dirección:

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Definición de la lengua
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Mapa de la región Churra.
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martes, 23 de septiembre de 2014

Cuadernos09/2014. LA CALLE DE LAGASCA EN ENCINACORBA

No son huertos, no. Son solares en la calle Lagasca de la villa de Encinacorba. Esta calle, tan principal, ofrece algunos aspectos de lo que un Ayuntamiento debería tratar de evitar. Si la villa en el aspecto de la naturaleza ofrece paisajes agradables a la vista, no lo hace de la misma manera con el paisaje urbano. Puertas desvencijadas que dan a locales abandonados durante mucho tiempo, o solares que no están debidamente vallados y cuya maleza crece y se extiende mas allá de lo razonable. Por ello, hay una clara necesidad de establecer los debidos reglamentos, tanto en estos temas, como en el de bajantes y canaleras. "El dejar hacer" a su antojo a cada uno de los propietarios, no se si será muy popular, lo cierto es que el aspecto que termina tomando una población hace que la gente se resista a acudir a ella y por lo tanto va en su detrimento.
Mucha es la gente que ve estas imágenes pero ha terminado por desistir y acaba por hacer el viaje más práctico, que es: DE ZARAGOZA A LA PEÑA Y DE LA PEÑA A ZARAGOZA.
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Calle Lagasca.
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Calle Lagasca.
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Calle Lagasca.
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Vista general de la villa de Encinacorba.
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Cuadernos09/2014. EL OTOÑO DEL BOSQUE OSCURO

EQUINOCCIO DE OTOÑO
El otoño entra este año, 2014, el día 23 de septiembre a las 04 horas y 29 minutos.
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EL BOSQUE OSCURO
Dejó de creer en Dios y en el hombre. Le decepcionaba la omnipotencia de uno y la constante  torpeza del otro. Estaba convencido de que los humanos anidaban desde siempre en este nicho de  miseria infinita por culpa de su empecinada pulsión a repetir errores y conductas arcaicas y obsoletas… pero, sobre todo, por desconfiar de la ciencia y fiar al destino la solución de sus problemas. Ellos habían acabado con casi todas las especies que un día dieron equilibrio a una naturaleza prodigiosa. Por ello aquella primera mañana de otoño salió de su casa, dispuesto a sentir con los primeros rayos de sol el pálpito, bajo sus pies, de una naturaleza que en pequeños espacios aún permanecía virgen. Tomó el camino que atraviesa la frondosa vega y se envolvió en el aroma del pipirigallo y el panizo. Recorrió los márgenes secos donde medraba el espliego, la gabarda, la zarza y la ginestra. Atravesó los campos de rastrojeras que junto a las vides verdes y frescas absorbían la luz de los rayos matutinos. Avanzó hasta los aspros pinares donde habita el corzo y el ciervo. Desde la colina sus ojos reposaron sobre enormes encinares vírgenes. Bebió agua de las fuentes y se alojó en cuevas y parideras durante las noches. A veces sentía el aullido de los lobos sin que ello le causara temor. Poco a poco su piel se fue endureciendo, haciéndose costra y escudo contra el dolor y el frío. Sus ojos se alargaron como la espiga y como el pez en un rostro reconvertido en dos mandíbulas prominentes que se adelantaban más allá de sus manos, ahora garras que aprisionaban los guijarros del campo con extraordinaria naturalidad y soltura. Su marcha se había vuelto ondulante como la de un cauce de alta montaña y le había crecido una cola larga y fina que le ayudaba en aquel movimiento ágil y sibilino. Sorteaba los riscos, se colaba por las rendrijas y trepaba por las paredes verticales de los desfiladeros con absoluta maña. Había alcanzado la potestad del reptil, pero todavía conservaba el instinto predador del hombre. Con su lengua bífida cazaba todo tipo de insectos y aunque su sabor, al principio le fuera desagradable, poco a poco se fue acostumbrando.
Culminada la metamorfosis subió al pico más alto, a la más alta atalaya de la cordillera, desde la que se divisaban lomas pobladas de pino y carrasca y planicies moteadas de vides y cereal. Desde allí, desde lo alto, quiso emitir desde su garganta el grito de rebeldía que había ido cultivando y atesorando durante años y años de  superdepredador. Quiso devolver la ira contenida, saldar las cuentas, manifestar el reproche a la acción destructora del hombre. Mas de su garganta apenas salió un leve silbido estrujado entre sus mandíbulas y su lengua bífida.
Giró entonces su cuerpo en dirección a poniente, apartó la mirada de aquel paisaje que tan cotidiano le era y con un movimiento firme y seguro inició el camino que le llevaría a perderse en el bosque oscuro del que no saldría jamás.
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Detalle de una mora.
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lunes, 22 de septiembre de 2014

Cuadernos09/2014.ESCOMBRERAS EN SOLARES SIN TAPIAR DE LA VILLA DE ENCINACORBA

ESCOMBRERAS BAJO EL ÁBSIDE DE LA IGLESIA DE NUESTRA SEÑORA DEL MAR, PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD
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No sabes lo cómodo que resulta tirar las enrunas en este solar. Queda tan a mano y en un plis plas te deshaces de esos escombros que se han producido al hacer una chapuza en casa. No pasa nada, todo el mundo lo hace. El solar, por lo que sabemos, es propiedad de un señor de Cariñena. Subirá si acaso hace negocio, por lo demás, no tiene intención de cerrarlo como “dios manda”. En otros solares del pueblo, que mostraremos en días siguientes, se ha hecho el cerramiento con “tela metálica” y tampoco resuelve el asunto. El Ayuntamiento, que debería dar ejemplo cuando cierra sus solares, utiliza, de la misma manera, el método de la malla metálica.
No hay actividad en este municipio en la que la laxitud y las malas prácticas no estén presentes. Darte una vuelta por el pueblo es sufrir constantemente viendo como se hacen las cosas sin ganas y de forma atolondrada. Cualquiera diría que Encinacorba es una gran urbe que precisa tener mil ojos puestos en su día a día. Nada de eso. Resulta que es una población en declive demográfico y en quince minutos puedes tener un diagnóstico del pueblo.
El arreglo del último tramo de las acequias muestra hasta que punto llegamos al mínimo de esfuerzo y de inversión. Las farolas creando problemas, los accesos a las fincas contiguas de tierra, nada de acera ni de mobiliario urbano…. en fin, muy mal.
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Materiales de construcción en el mismo solar de las enrunas. Cualquier accidente le podría salir  caro al Ayuntamiento al no ordenar su cerramiento.
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Cuadernos09/2014. PAISAJES DE LA VILLA DE ENCINACORBA

Gato muerto en un campo de petanca junto a La Rotonda.
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HABLAR POR HABLAR
( Algunos cazadores dejan los perros cerrados en corrales, dentro del pueblo. Como a veces tardan mucho tiempo en ir a darles de comer, los animalicos ladran y no dejan dormir a los vecinos. La culpa... del amo, que se supone que es "racional". Legalmente, están prohibidas las granjas de animales en los núcleos de población.)
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Un animal muerto en la calle y sin recoger, durante días, muestra bien a las claras el aspecto de general desidia en que vive el pueblo. Al animal muerto precede, el animal suelto día y noche sin que el amo se preocupe por él. Tener un animal doméstico en un pueblo toma las mismas preocupaciones que en una ciudad y debe tener los mismos controles sanitarios. A menudo vemos perros sueltos en Encinacorba, este fin de semana había uno, cojo y herido, rondando por la plaza del Maestro Isern (plaza de Arriba). Animales que se sueltan, si es que están recogidos en algún momento, por la mañana y luego el amo se olvida de ellos durante todo el día.
¿Habrá que recordar que esta zona fue endémica de la hidatidosis?  Desde luego no se compagina el cacareado amor a los animales con el debido cuidado y control. Tener un animal lleva consigo unas obligaciones… también en el pueblo.
Estamos hablando, pues, de un animal muerto en pleno casco urbano y el Ayuntamiento no debería hacer dejación de una responsabilidad municipal como es, velar por la sanidad ambiental.
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domingo, 21 de septiembre de 2014

Cuadernos09/2014. ENCINACORBA, LA OPACIDAD EN LA INFORMACIÓN MUNICIPAL OCASIONA MALENTENDIDOS

UN MUNICIPIO OPACO
(Alguien debería dar explicaciones de lo que ha sucedido con este proyecto y con estas obras, paradas desde hace tiempo, en la estación de Adif en Encinacorba)
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Cuentan, gustan contar y comentar, las cosas del municipio en los corrillos de la "Moncloa" y en el mentidero de la barra del Casino. Para algunos su mayor triunfo es demostrarte que ellos sí que saben del tema en cuestión y que tú, pobre ignorante, hablas sin saber. Porque la información viene como viene, da lugar a equívocos y a errores. Es fácil largar en el Casino lo que te venga en gana, eso no pasa factura.
Por esta simple razón, la de la opacidad, es por lo que hoy nos haremos, simplemente, preguntas.
Las preguntas vienen a cuento de las obras del edificio de la Estación, iniciadas por un Ayuntamiento del PSOE y paradas hace más de tres años sin que nadie sepa, con qué fin se iniciaron.
En primer lugar nos preguntamos de quién es propiedad el edificio. Unos dicen que de Adif, otros que se cedió su uso por 25 años y, otros terceros, que el Ayuntamiento lo tiene en régimen de alquiler. Como puede verse, la información que llega al pueblo es bastante sesgada y diluida en multitud de comentarios engañosos pues, la verdad, es o tiene que ser sólo una.
Lo segundo en preguntarnos es que, si era o es una obra pública, como así parece; es decir, hecha por un ente público. Entonces, no hubiera estado de más poner un cartel que indicase: proyecto, promotor, financiación… etc., etc. Todos hemos visto enormes cartelones puestos por doquier por presupuestos nimios (¿a qué sí?).
En tercer lugar saber si el dinero que aquí se ha metido es el que obtuvo el Ayuntamiento en compensación por la quema del monte. Si así es, resulta que el monte se nos ha quemado dos veces.
En cuarto lugar, si se hizo la inversión con ayuda de otras instituciones o en solitario (sacando pecho). No me sorprendería esto último porque somos así de quijotes. Hacemos las obras con nuestro dinero e invitamos luego a los políticos a la inauguración.
Quinto punto y pregunta ocasionada por lo visto tras las cristaleras, alguna ya rotas. ¿Qué se pretende o pretendía hacer con la antigua estación de ferrocarril? Da la impresión de que es un albergue para excursionistas. Pero… ¡Oh sorpresa! Luego te dicen que es un centro sobre la Naturaleza dedicado a Lagasca.
Conviene que el ciudadano de Encinacorba sepa lo que se hace con su dinero. Con el dinero de todos. Nos da la impresión que tanta opacidad no es buena ni da confianza en el  ciudadano para acudir a las urnas.
Cómo es posible que todos los municipios del Campo de Cariñena saquen información en el periódico  mensual o bimensual “Crónica del Campo de Cariñena”  (afín al psoe) y que nunca salga ninguna información de Encinacorba.
Donde hay opacidad hay sospecha y luego… la imaginación vuela.
El Ayuntamiento de Encinacorba tiene que recorrer este camino que debe ser ancho: de la información, de la explicación y de dar cuentas públicamente de cuanto se hace en petit comité.
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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Cuadernos09/2014 LA IGLESIA DE VALACLOCHE VISTA POR UNA GATA

MISINA ENTRA EN CELO BAJO EL CORO DE LA IGLESIA DE VALACLOCHE
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Faltaban cuatro días para la llegada del otoño y Misina todavía sondormía al calorcillo de los últimos rayos del sol de verano. Enroscada, sobre un suelo de cemento blanco, dejaba pasar la tarde con los ojos cerrados y la tranquila quietud que da, ser gata en Valacloche. Encima de su cabeza, una tupida parra llena de racimos de uva proyectaba una sombra, más que espesa, sobre su brillante y acicalado pelo blanco grisáceo. Los pájaros revoloteaban, ahora que no rondaban los amos, por entre los sarmientos y las hojas verdes de la vid buscando granos de uva, tan morados como dulces. De vez en cuando pasaba el molesto ruido de un motor de coche o, quizás, los pasos inciertos de algún caminante serrano. Eran pasajeros del verano venidos de las costas levantinas hasta el verdor y la frescura de este valle azul, dulce y aterciopelado.
Tras cumplir los 11 años de vida Misina se hacía, poco apoco, más reflexiva, opaca y silenciosa. Prefería las zalamerías y la comida de su ama al duro trabajo de cazar ratones por corrales, cambras y teñadas. También gustaba de los sitios frescos y, muy a menudo, acompañaba a su dueña a la iglesia. Unas veces para hacer la limpieza, pues era la beata del pueblo, y otras empero, para oír misa o recogerse en el hábito sempiterno de la oración, la meditación y el silencio, entre aquellos blanquecinos muros.
Misina había restregado miles de veces su lomo por las paredes de la nave central del templo y había contemplado, gracias a  la luz que se filtraba por los ventanales de la parte de levante, la magnífica estructura barroca de aquella construcción dieciochesca.  El templo era sólido, de una sola nave y Misina tenía en él, pocos espacios para ocultarse. A pesar de ello le gustaba de subirse al coro, en la parte trasera del templo, donde no era molestada y podía pasar tardes enteras gratificando a su cuerpo, sin hacer absolutamente nada. Otras veces se estiraba a sus anchas debajo de la pila del baptisterio a la espera de algún roedor despistado pero, como siempre, con poco entusiasmo por la caza. No osaba nunca refugiarse en la sacristía, ya que el sacerdote se llevaba mal con los gatos, pese a que considerase su presencia vital para que los ratoncilos no le comieran las albas, las casullas, los roquetes, las capas, y menos los manteles, primorosamente bordados, de los altares.
A la torre la habían subido tan sólo una vez y para su desgracia. De su interior conocía bien su estructura, de cuatro cuerpos, que le daban esbeltez y altura. En el tercer cuerpo se alojaban las campanas y desde uno de sus ventanales, para fiestas, los mozos la habían arrojado sobre el fosal situado en la parte colindante. De tal día y tan fecha guarda amarga memoria y la pérdida segura de una de las siete vidas que suelen otorgarles los humanos a los felinos.
Misina había oído hablar de la brutalidad de estos mamíferos bípedos pues, contaban los humanos más viejos del lugar, que durante una guerra pasada habían quemado altares y santos de la iglesia junto a los archivos del pueblo.
Pasó aquella tarde un pasajero del verano, más tarde otro, y luego otros que formaban una familia venida de Cullera con apariencia de rango abolengo ajado por las crisis económicas sobrevenidas. Y estaba el valle en flor, y los huertos aromatizados con el perfume de las tomateras y los árboles frutales. Vio luego que debajo de una higuera un galán arrullaba a una dama y  allá, a lo lejos, adivinó a unos labriegos recogiendo la cosecha de patatas. Pensó Misina, a la vista de tan empalagosa escena amorosa, trasladar ruborizada sus felinas posaderas debajo de las hojas de una tupida noguera o quizá, todavía mejor, seguir a su ama que se dirigía a la iglesia. Allí, debajo del coro y abrazada por la quietud del desangelado templo, desplegó de nuevo un ronroneo tibio y empalagoso, como si de nuevo el mecanismo reproductivo de su menudo cuerpo entrara en celo.
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lunes, 15 de septiembre de 2014

Cuadernos09/2014. DESCRIPCIÓN DE LA CIUDAD DE ALBARRACÍN POR PÍO BAROJA EN SU NOVELA: LA NAVE DE LOS LOCOS

Pío Baroja y Nessi, San Sebastián, 28 de diciembre de 1872 -  Madrid, 30 de octubre de 1956
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NOVELA
La nave de los locos 1925.
La acción se desenvuelve durante la Primera Guerra Carlista.
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DESCRIPCIÓN DE LA CIUDAD DE ALBARRACÍN POR EL FAMOSO NOVELISTA
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IV
EL TEJEDOR DE ALBARRACÍN
A la vuelta de un camino, Alvarito divisó Albarracín a lo lejos, sobre cerros blancos y amarillentos, en un cielo azul, tachonado de nubes como bloques de mármol.
Cuando Álvaro vio Albarracín desde larga distancia, le dio  la impresión de que debía de ser ciudad importante y grande.
Pararon en una posada de las afueras y Álvaro se lanzó a subir por la principal calle de Albarracín, y se encontró, con sorpresa, con un pueblo vacío. Era día de fiesta, Jueves Santo; no se veía un alma por ninguna parte.
Pensó si la gente se hallaría en la iglesia; pero, no; en la ancha nave habría quince o veinte personas en conjunto; entre ellas un vendedor de carracas, con una especie de percha en la mano izquierda y en la derecha una carraca grande.
Llegó a la parte alta de la ciudad, donde se terminaban las casas. Aquel pueblo trágico, fantasmático, erguido en un cerro, con aire de ciudad importante, con catedral y sin gente en las calles, ni en las ventanas, ni en las puertas, le produjo enorme sorpresa.
Bajó de nuevo por la misma cuesta, contemplando algunos miradores en las aristas de los edificios y las rejas con sus adornos y sus clavos. Dos o tres mujeres, vestidas de fiesta, con pañoletas de color, y tres o cuatro hombres, formaban en conjunto toda la población vista por él en Albarracín.
Marchó a la posada, comió y en compañía del Peinado, fue después a un café pequeño, en donde se reunían docena y media de personas.”
VI
EL CAMPO
…. “Con el profesor, Álvaro visitó los alrededores. Estos aledaños de Albarracín eran despoblados, desnudos, de una terrible soledad.
El profesor mostró a Alvarito las murallas de la ciudad antigua, y juntos recorrieron las colinas de peña caliza por donde pasa el Guadalaviar desde las sierras Idúbedas.

Todo aquel campo tenía un aire desolado como pocos; era una tierra de anarquismo cósmico, bronca y maravillosa; un paisaje para aventuras de caballeros andantes; despoblado, desierto, sin aldeas, con barrancos dramáticos llenos de árboles, con cuevas sugeridoras de monstruos y endriagos.  La tierra de las proximidades de Albarracín, según dijo el profesor, se iba haciendo cada vez más fría, sin saber por qué, y la viña desaparecía paulatinamente de los contornos. Unos días después, el señor Golfín y Álvaro se alejaron de la ciudad, hacia el país de los madereros. Allí no se notaba, ni la guerra ni la paz, porque aquello parecía un lugar desierto y abandonado.”
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domingo, 14 de septiembre de 2014

Cuadernos09/2014. LA TERRIBLE HISTORIA DEL CAPITÁN JORDI BALAGUER ROVIRA

CAPITÁN JORDI BALAGUER ROVIRA*
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Barcelona era un hervidero revolucionario. Las cosas más insólitas sucedían en aquel verano del 36 en la una Cataluña donde todo era posible incluso la independencia. Se estaban preparando expediciones que ocuparían todo el Aragón Oriental y más allá si era posible. Cuanto más mejor. La Generalidad siguiendo la tradición ancestral de los almogávares, recogió a los grupos, a las personas más marginales y  radicales, los armó, los montó en camiones y sin otra directriz precisa los envió hacia poniente. Se trataba de hacer la revolución. Entre esas personas, las había con ideas claras y precisas y otras que se apuntaban a la aventura, sin más. Gente marginal que no temía ni tenían nada que perder, acudió al sueño dorado de una nueva vida en la que el alimento, el vestido y el amor libre estaban garantizados en el seno de la Comuna. La Comuna sería la nueva casa en la que se daría satisfacción a todas las necesidades humanas habidas y por haber. Jordi Balaguer Rovira era capitán del ejército español y anarquista. Sabía muy bien donde iba y por qué. Se trataba de dar un nuevo rumbo a Cataluña. De construir una tierra en la que la libertad sería la medida de todas las cosas. Por ello el anarquismo había sido su doctrina desde bien joven y ahora se le ponía delante la oportunidad de llevar a la práctica lo que había leído en tantos libros y que, casi siempre, se planteaba como un sueño, como una utopía irrealizable.
Montado en un autobús destartalado recorría las villas, los pueblos y las comarcas de Aragón. Lo normal era que los caminos fueran polvorientos y bacheados y que los pueblos aparecieran con las casas cerradas a cal y canto por temor a la llegada de gentes que venían a robar y matar. De pronto se le ocurrió una estrategia que iba a dar buenos resultados y que pondría en práctica en el próximo pueblo. El capitán Jordi dijo al chofer del autobús: para un momento en la cuneta que vamos a hacer unos arreglos en el autobús. Paró el chofer el autobús y paró la pequeña columna de camiones que venía detrás. El capitán mandó traer un equipo de megafonía  que instaló en la baca del vehículo, luego lo conecto a un magnetófono en el que había grabadas canciones de los falangistas y del requeté navarro, finalmente probó el funcionamiento del aparato. Ya podemos marchar, le dijo al chofer.
El autobús, en solitario, entró por la calle mayor del pueblo y al conectar el capitán Jordi el magnetófono, sonaron por los altavoces las canciones que a menudo se cantaban en el bando franquista. Las gentes, tras los ventanales de sus casas, no podían creer lo que estaban oyendo. Alguien no pudo más y dijo: “son los nuestros, por fin han venido los nuestros” y saliendo a la calle alborozados cantaban con entusiasmo, detrás del autobús, formando una procesión alegre y festiva.
Una vez que el autobús recogió a todos (o a casi todos) los fascistas del pueblo los llevó hasta las eras donde fueron fusilados sin más averiguaciones ni juicio. No había mala conciencia, se trataba de acabar con el fascismo y de iniciar una nueva era, donde todos serían hombres y mujeres libres e iguales.
El capitán Jordi Balaguer Rovira tomó en nombre de la revolución el mando y se adueñó de todo cuanto había en el pequeño pueblo. La iglesia fue quemada y convertida en almacén del Comité Revolucionario. Los cálices sirvieron de copas para la mesa del capitán y, el vino, corrió en abundancia aquel día. Aquella noche quiso el intrépido revolucionario amar a la moza más bella del lugar y mandó a buscarla. Sin embargo, ella se resistió, de ninguna manera aceptaría esa humillación. La moza tenía al hermano y al novio en el frente franquista pero, claro está, no dijo nada por temor. El capitán enfurecido primero y envalentonado, después, la acusó de contrarrevolucionaria y tras violarla  la arrastró atada a la silla de una mula por los caminos y por la vega del lugar hasta que murió.
La noticia del terrible suceso corrió como la pólvora por todo el valle hasta llegar al frente enemigo. No tardaron mucho, novio y hermano, en montar una expedición de noche, con un camión y varios soldados de apoyo. Entraron con gran pericia, ya que conocían bien el terreno, en territorio enemigo y capturaron al capitán Jordi mientras dormía. Volvieron a zona nacional y lo fusilaron de madrugada en unos pozos que hay junto a la carretera.
Aquella noche, el pastor del lugar que apuntaba en una libreta los sonidos de los disparos cuando se hacían las ejecuciones, sólo oyó dos tiros. Sin embargo, solamente hubo una muerte.
Con toda seguridad, su cuerpo “descansa” en el Panteón del Valle de los Caídos junto a otros,  verdaderamente inocentes. En las revoluciones, la injusticia llega a alcanzar mucho más allá de la muerte.
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* Historia recogida en el Alto Turia.

Cuadernos09/2014. III CERTAMEN NACIONAL DE COMPOSICIÓN DE MÚSICA POPULAR ARAGONESA

ALGO MÁS QUE TOCAR LA GAITA
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¿Qué pasa con la Comarca Comunidad de Teruel? ¿Por qué meten tanta bulla? Ya empieza a molestarles a los inventores de las Comarcas que los de Teruel les ganen por la mano. Sale la izquierda radical del despacho de Juste (Joaquín Pascual Juste Sanz, presidente) hablando maravillas y mansos como una oveja panicera. Y lo dicen también, en Lidón, su pueblo: “Es que el Joaquín tiene estudios”. Lo cierto es que Joaquín además de estudios, lo que tiene, es que es un trabajador honesto, legal y buena persona. Cuenta con un buen equipo de asesores que, además de llevar de maravilla la Comarca, realizan una serie de actividades culturales que siempre llaman la atención. Juste vale mucho y bueno sería para Aragón y para todos que se le dieran mayores responsabilidades de Gobierno. Vicente, el alcalde de Corbalán, estaba entusiasmado cuando nos ha enseñado la camiseta que han confeccionado para la ocasión. Todo marcha bien, cuando se da cancha, cuando se permite trabajar con libertad y cuando en vez de poner impedimentos, lo que haces es tratar de resolverlos en bien del conjunto de la sociedad. Cosas sencillas en teoría, pero que Juste practica con esa actitud humilde en el trato, pero firme en la responsabilidad.
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sábado, 13 de septiembre de 2014

Cuadernos09/2014 LA TAN DESEADA REFORMA MUNICIPAL EN ESPAÑA

UN PODER MUNICIPAL QUE YA NO ASUSTA
La primera definición moderna de municipio es adoptada en la Constitución de 1812. Luego, Javier de Burgos en 1833 divide España en provincias y crea los Ayuntamientos. Pero no será hasta finales  del siglo XIX y principios del XX, cuando “el Instituto Geográfico Nacional, realice los trabajos topográficos para georreferenciar las líneas límite de todos los municipios de España, realizando el deslinde y su correspondiente amojonamiento”.
Así pues, un municipio es como una pequeña nación. Tiene su espacio geográfico, sus instituciones de gobierno, sus leyes y administración, sus archivos, su historia y su cultura singular. El municipalismo ha calado profundamente en España y reformarlo resulta altamente complicado. Incluso, municipios sin habitantes, se resisten a su desaparición por mantener los límites territoriales para actividades como la agricultura, el pastoreo o la caza.
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El poder de los Ayuntamientos en la política española del siglo XX ha sido manifiesto. Cuando el rey Alfonso XIII quiere regenerar la vida política de España en el año 1930 y salir de la profunda crisis en la que se encontraba su institución, pretende hacerlo  iniciando el proceso con unas elecciones municipales en abril de 1931. Unas elecciones que los monárquicos tenían ganadas de antemano pues, la España de aquellos tiempos, era mayoritariamente rural y dominada por el régimen caciquil afecto al monarca. Las elecciones municipales de abril del año 31 las ganan los monárquicos. Todos los historiadores, a pesar de que no se dieron datos oficiales nuca, coinciden en ello a tenor de los datos recogidos en los anuarios estadísticos de los años siguientes. También los historiadores marxista lo señalan, incluso dan muchos más votos a la monarquía que los propios historiadores de derechas y monárquicos. Véase sino, por ejemplo, a Tuñón de Lara. Nada hay que ocultar pues, el cambio de régimen político en España, se produce por obra y gracia de los ayuntamientos. Cuando se trata de justificar el cambio de monarquía a república a través del insólito método de unas elecciones municipales se argumenta que: EN LOS AYUNTAMIENTOS DE LAS CAPITALES DE PROVINCIA GANÓ LA REPÚBLICA. Así pues, si por número de votos totales ganaron los monárquicos, en los grandes núcleos de población ganó la izquierda.
Este papel protagonista del poder municipal en la vida española se prolongará durante buena parte del siglo XX. Franco no osa recortar ese poder y lo ampara para no tener problemas. La provincia de Teruel, que en la última etapa del franquismo pierde 90.000 habitantes, no cambia la configuración de ninguno de sus municipios y ya muy tardíamente se produce una muy tibia agregación de varios pueblos en torno a Alcañiz, Calamocha y Teruel. Franco quiere tener controlado el poder municipal y para ello nombra a los alcaldes de las capitales de provincia Procuradores en Cortes. En la provincia de  Teruel son siempre, Procuradores en Cortes Generales, los alcaldes de la capital: Joaquín Torán Marcos (1943-1945), Manuel Reig y Roig de Lluis (1945-1949), Antonio Elipe Arraiza (1949-1951), Antonio Moreno Monforte (1951-1955), Álvaro Vicente Gella (1955-1961), Jesús Marina Martín (1961-1964), Cosme Gómez Iranzo (1964-1974), y Mariano Fernando Huguet (1975).
A pesar de que la Transición Política a la muerte de Franco (de la dictadura a la democracia) fue modélica, con papel preponderante en el Parlamento, como debe ser, el poder municipal ha estado siempre latente. Temen los partido de derechas modificar ninguna ley que les afecte y siguen los partidos de izquierda cortejando este poder básico y tan directamente relacionado con el pueblo.
Fruto de esta situación tensa y del temor a un poder que ha sido capaz de cambiar de régimen político a toda una nación de la noche a la mañana, es la situación actual de España. Una España interior y rural desertizada en la que encontramos 8.000 municipios, la inmensa mayoría inoperantes, pero que ahí están y no hay quien los quite. A la hora de poner ejemplos se nos agolpa una enorme cantidad de municipios aragoneses con Ayuntamiento y en los que en invierno (casi todo el año, pues son “nueve meses de invierno”) no vive nadie.  Esto no es algo que se pueda ocultar o tergiversar, cualquier ciudadano puede visitar estos pequeños pueblos y darse cuenta de la situación y de la falacia del poder municipal que ejercen.

Es pues hora de una profunda reforma de nuestros municipios, aunque sólo sea para evitar hacer el ridículo de tener los Ayuntamiento sin habitantes.
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sábado, 6 de septiembre de 2014

Cuadernos09/2014 EL PROLOGO ROMANCE DE LOS FUEROS DE ARAGÓN ENCONTRADOS EN MIRAVETE DE LA SIERRA (TERUEL)

Ruta de la Lana o Camino de los Pilones, cerca de Miravete de la Sierra (Teruel)
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EXORDIO
Dice Emilio Gastón en el “Exordio” de este pequeño libro publicado por el Justiciazgo que: “En un lugar ignoto de las montañas de Teruel, en un desván de olvidos y recuerdos, largos años cerrado con la llave perdida, y en un armario polvoriento, se encontró el manuscrito más antiguo, en romance, de los Fueros de Aragón.”
 Algunas de las cosas que dice aquí Emilio Gastón derivan de escribir del siglo XIII con la mentalidad del siglo XX. También, de escribir desde el ombligo del oasis zaragozano: fuera de Zaragoza sólo hay pardina. Miravete de la Sierra puede parecer un lugar ignoto (no conocido ni descubierto) a los ojos de un zaragozano de hoy día pero, desde luego que no lo era, para la Casa de Ganaderos de Zaragoza. Pudiera ser ahora ignoto este pueblo famoso, porque “nunca pasa nada”. Pero ni Zaragoza ni Valencia son hoy lo que eran en la Edad Media y desde luego Miravete de la Sierra, tampoco.  La zona costera levantina estuvo sin un desarrollo económico importante hasta mediados del siglo XIX. El puerto de Valencia no se desarrollaba comercialmente y lo mismo le sucedía a la población costera que sufría los ataques de los piratas musulmanes con el apoyo de los moriscos (de religión musulmana) del interior. Esta es la causa de su expulsión: permanecían en la fe de Mahoma y en la Guerra Santa. Esto no nos puede asombrar hoy día con la puesta en escena del Estado Islámico en Oriente Medio. El primer eje comercial entre Valencia y Teruel se realiza en 1901 con la construcción del ferrocarril Central de Aragón hasta Sagunto. En el año 1907 el señor don Ramón de la Sota que compra las minas de Ojos Negros tiene que construir el puerto de Sagunto, hasta entonces, apenas unas tablas para pescadores. La región levantina, conquistada en el siglo XIII, permanece estanca hasta finales del siglo XIX. Durante la Edad Media y la Edad Moderna hasta el levante bajaban los de Miravete de la Sierra con sus ganados a trashumar en invierno. Subían en primavera para esquilar el ganado y confeccionar los paños. Miravete está muy cerca de Villarroya de los Pinares en plena Ruta de la Lana, en el río Guadalope, posiblemente el río más culto de Aragón.
La Ruta de la Lana o camino de los Pilones que por aquí pasa era el verdadero eje económico de todo el Sistema Ibérico desde Daroca, Molina y Albarracín hasta el mar Mediterráneo. Esta Ruta, que en parte ha sido declarada BIC (Bien de Interés Cultural), no ha sido estudiada, pero sí sistemáticamente ignorada, por los historiadores en general. Es algo muy común en las cátedras de la Universidad de Zaragoza: MIRARSE EL OMBLIGO. Lo mismo le sucede aquí a Emilio Gastón, todo lo que está fuera de la “gusanera” es ignoto.
En la Guerra Civil (36-39) la II República quemó importantes archivos de esta zona, que demostrarían, de permanecer, que esto no era el “culo del mundo”. Sin ir más lejos ahí está el importante archivo de Mosqueruela, en un lugar del que podría decir Gastón que es: “MÁS IGNOTO, SI CABE”. Sobre ambos archivos, Miravete de la Sierra y Mosqueruela, trabajó Gargallo.

La producción de lana y la confección de diferentes paños, fue la base económica de estas tierras cuyos habitantes nos dejaron importantes obras de arte religioso y grandes casas señoriales, herencia (lo que no se quemó), de unos tiempos más prósperos para los turolenses.  
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