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domingo, 11 de septiembre de 2016

Cuadernos09/2016. INAUGURACIÓN DE LA CALLE ALEJANDRO PALACIOS GUÍA

Acto de inauguración del rótulo que da nuevo nombre a la calle conocida hasta ahora como de: "LAS ACEQUIAS". De ahora en adelante se llamará oficialmente de: Alejandro Palacios Guía.
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El Alcalde de Encinacorba y el Presidente de la DPZ cortan la cinta con la que queda inaugurada la calle.
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Mons. D. Manuel Ureña Pastor nace en Albaida (Valencia) el 4 de marzo de 1945. Tras cursar los estudios primarios en la Escuela Nacional de Albaida (1951-1959) ingresó en el Seminario de Moncada (Valencia), donde completó los de Bachillerato y pre-universitarios (1959-1965) y cursó los de Filosofía y Teología (1965-1971). Es Licenciado en Teología Dogmática por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971-1973). Fue ordenado sacerdote en Valencia el 14 de julio de 1973.
CARGOS PASTORALES
Tras su ordenación sacerdotal desarrolló su ministerio sacerdotal durante tres años, de 1973 a 1976, como vicario parroquial en la nueva parroquia Nuestra Señora del Olivar en Alacuás (Valencia). Después viajó a Roma donde obtuvo la Licenciatura y el Doctorado en Filosofía Pura por la Pontificia Universidad Angelicum, entre 1976 y 1984. De vuelta a España fue nombrado Director del Colegio Universitario San Juan de Ribera de Burjassot, en Valencia, ejerciendo al mismo tiempo el cargo de profesor de Metafísica, Historia de la Filosofía Antigua y de cuestiones monográficas de Teología fundamental en la Facultad Teológica de Valencia, entre 1980 y 1988. Ha sido profesor de Teología en las Escuelas de Teología para laicos de Valencia, entre 1985 y 1988.
El 8 de julio de 1988 fue nombrado Obispo de Ibiza, recibiendo la ordenación episcopal el 11 de septiembre de ese mismo año. Desde abril de 1990 a junio de 1991 Mons. Ureña fue Administrador Apostólico de Menorca. El 23 de julio de 1991 fue nombrado primer Obispo de la diócesis de Alcalá de Henares, desmembrada de la Archidiócesis de Madrid. El 1 de julio de 1998 fue nombrado Obispo de Cartagena, sede de la que estuvo al frente hasta el año 2005, cuando fue promovido a Arzobispo de Zaragoza. El 2 de abril se hacía público el nombramiento y el 19 de junio tenía lugar la toma de posesión. El Papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la diócesis de Zaragoza el 12 de noviembre de 2014.
Ha sido Gran Canciller de la Universidad Católica de Murcia y de la Universidad San Jorge de Zaragoza .
OTROS DATOS DE INTERÉS
En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis (1993-2011) y miembro de la Comisión Permanente, en representación de la Provincia Eclesiástica de Zaragoza (2011-2014). Actualmente es miembro de la Comisión Episcopal de Doctrina de la Fe.
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Alejandro Palacio Guía, fue "practicante" en Encinacorba.
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Cuadernos09/2016. PROCLAMACIÓN DE REINAS DE LAS FIESTAS DE ENCINACORBA 2016

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sábado, 10 de septiembre de 2016

Caudernos09/2016. 210 ANIVERSARIO DE JUAN ANTONIO PELLICER Y PILARES.

El día, 10 de septiembre de 1806, moría en Madrid el gran polígrafo encinacorbero, don Juan Antonio Pellicer y Pilares.
JUAN ANTONIO PELLICER Y PILARES
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NOTA SOBRE EL AUTOR
JUAN ANTONIO PELLICER Y (SAFORCADA) PILARES (1738-1806) nació en Encinacorba (Zaragoza), estudió en Alcalá de Henares, donde se graduó como bachiller en Cánones y Leyes, e ingresó en 1762 como «tercer escribiente» en la Biblioteca Real. Allí recibiría unos años más tarde el encargo de culminar, junto con Tomás Antonio Sánchez y Rafael Casalbón, la revisión y ampliación de la Bibliotheca hispana nova (1672) del bibliógrafo Nicolás Antonio (1617-1684), un repertorio de escritores españoles desde 1500. La tarea se prolongó a lo largo de dos décadas, y los dos volúmenes de la edición refundida vieron finalmente la luz en 1783 y 1788. Dicho proyecto reflejaba fielmente el impulso ilustrado por los estudios bibliográficos y la naciente historia literaria. Además, en Pellicer, ese espíritu secular de fervor cartográfico y acumulación de saberes dio lugar, por un lado, a una destacada trayectoria como cervantista (publicó en 1797 una edición crítica del Quijote y en 1800 una Vida de Miguel de Cervantes Saavedra) y, por otro, a la compilación de un Ensayo de bibliotheca de traductores españoles (1778). Dicha obra, cuyo título indicaba en el siglo XVIII el adelanto de una obra en curso -y en el XXI plantea la duda sobre la posibilidad de su conclusión-, reúne dos libros en apariencia muy diferentes. En efecto, al catálogo de traductores anteceden unas «noticias literarias», ajenas al contenido anunciado y de mayor extensión en número de páginas, sobre los hermanos Lupercio y Bartolomé Leonardo de Argensola y sobre Miguel de Cervantes. Sin embargo, las «biografías literarias» de estos tres autores del Siglo de Oro desarrollan lo contenido de modo más breve en las entradas dedicadas a los treinta y seis traductores: datos biográficos entreverados con la rigurosa descripción de sus obras. En realidad, Pellicer sigue una concepción clásica de la historia literaria en la cual el traducir se inscribe como actividad de pleno derecho, no como ejercicio subalterno y parasitario: «estas traducciones... arguyen el gusto y laboriosidad de nuestros Españoles, y la diligencia con que aprovechaban a su nación, y enriquecían su lengua». Pellicer murió en Madrid sin poder concluir su «biblioteca». El proyecto fue retomado un siglo más tarde por Marcelino Menéndez Pelayo, quien tampoco pudo verlo publicado como libro: la Biblioteca de traductores españoles se editaría cuarenta años después de su muerte. Sobre el ambiente intelectual de la época, véase José Cebrián, Nicolás Antonio y la Ilustración española, Kassel, Reichenberger, 1997, que contiene además un capítulo sobre Pellicer. También puede verse Antonio Marco García, «Sobre el Ensayo de una bibliotheca de traductores españoles de J. A. Pellicer y Saforcada», en F. Lafarga (ed.), La traducción en España (1750-1830), Lérida, Universitat de Lleida, 1991. [JUAN GABRIEL LÓPEZ GUIX]

viernes, 9 de septiembre de 2016

Cuadernos09/2016. COSUENDA DEDICA UNA CALLE AL ILUSTRE BOTÁNICO MARIANO LAGASCA Y SEGURA (1766 - 1839)

Desde estas páginas queremos dar públicamente las gracias al Alcalde y a toda la corporación municipal de Cosuenda por otorgar, a tan ilustre botánico, una vía publica en su localidad.
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