
José y Aurelio son dos jubilados y amigos de Encinacorba. Son dos personalidades diferentes, Aurelio es un rapsoda que recita gran cantidad de poemas que tiene memorizados desde la niñez y José es escueto, claro y contundente. José apenas sale ya de casa pues, la vejez, le ha llegado de forma abrupta tras una vida de mucho trabajo. Ambos, responden al prototipo de pobladores de nuestros pueblos, personas que nacieron aquí, que vivieron aquí y que han superado su edad laboral. Como suele sucederles a la mayoría de los pueblos de nuestra Comunidad Autónoma, desde hace mucho tiempo, nacen pocos niños y la pirámide de la población se invierte. José y Aurelio viven y sienten como propias todas las circunstancias que acaecen en la villa y sienten y ven que crece más el cementerio que la escuela. Añoran los tiempos de juventud y una época en que todo era predecible y comprensible. Se miraba al cielo y se pronosticaban las cosechas. Se trabajaba de sol a sol y los días de fiesta eran de muda, misa y casino. Su juventud fue de vino y jota. Divertirse era hacer alguna lifara con los amigos y poco más.
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