LA PARDINA
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Llegados al Puerto de Encinacorba las aguas ya van a parar al río Grío, río que nace al pie del Pico de la Atalaya y discurre entre las sierras de Vicor, por la izquierda, y Algairén, por la derecha. La Pardina cumplió la función de ser tierra de pasto durante mucho tiempo, de ahí su nombre: tierra sin cultivar. En este espacio natural, ahora en parte roturado, nacen desde la cima de la sierra de Algairén una serie de barrancos que van erosionando y moldeando el terreno. Las fincas de cultivo se adaptan al terreno constituyendo en su estructura pequeñas lomas y allí donde no es roturable, queda el pastizal. En toda la extensión de La Pardina hay dos parideras, una de ellas en uso, y una cabaña de la que apenas quedan las paredes medio esboldregadas. La Pardina, se puede observar en las fotos, tiene dos espacios diferenciados: la umbría y la solana. Cada una de las parideras cubre un área, la de la umbría se distingue por la frescura de los pastos a mitad de julio y la de la solana, por tener en estas fechas ya, los pastos agostados. Algunos de los barrancos que bajan hasta el río Grío, desde la linde de Encinacorba, han sido escavados en su cauce para construir pozas en las que pueda beber agua el ganado. Una de las pozas todavía tiene agua como puede apreciarse en la foto y la otra esta seca. La posibilidad de pasar algún tiempo en esta zona para realizar determinadas tareas agrícolas o ganaderas y el hecho de haber sido desgajado de Encinacorba, municipio que lo colonizó, es lo que le ha dado a este espacio natural, ahora término municipal de Codos, cierto sentido legendario. Los caminos en la umbría se distinguen de los de la solana por su frondosidad. Dimos la vuelta perimetral a La Pardina, pero por culpa de un colmenar situado demasiado cerca del camino, terminamos en la Peña del Muro. De aquí marchamos, tras disfrutar mientras almorzábamos de la fantástica vista de todo el valle del río Frasno a un lado y de la sierra de Vicor por el otro, hasta la Hoya Vedada.
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Margen izquierda del río Grío, cerca de Codos, con parcelas cultivadas con árboles que dan frutos con hueso.
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Curso alto del río Grío. El monte de carrasca forma un tapiz impenetrable.
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Campos de cereal junto a la paridera de Javier. En esta foto se aprecian las dos zonas de La Pardina, en sol la solana y en sombra la umbría.
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En los barrancos que bajan hasta el río Grío, se han hecho balsas para beber el ganado.
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Paridera nueva a la derecha y de piedra seca a la izquierda.
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Paridera tradicional, de piedra seca, todavía con sierle.
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Pared de cabaña hecha con piedra seca.
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Apenas sobreviven los arranques de una cabaña de pastores.
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Paridera que se ha recrecido con ladrillo.
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El corral de la paridera indica que hace años que no tiene uso.
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Delante de la paridera se hacía un corral de destrío.
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En la parte de la umbría la yerba en julio todavía está fresca.
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Camino y paridera en la umbría de La Pardina.
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Vista de la solana de La Pardina.
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