A José y Gertrudis no les importaría participar en la marcha del día 29 de julio. Lo cierto es que ya llevan andado lo suyo en esta vida. En Encinacorba decidieron pasar su jubiliación y están convencidos de su acierto, pues pasan la vida tan ricamente. De momento el pueblo les ofrece todo lo que necesitan, gracias también a la tienda, pues José se ha quitado ya de conducir. Tienen el Casino que también hace de bar a todo el pueblo, asistencia médica y botiquín. También hay, siempre, alguna persona caritativa que les hace un recado si bajan a Cariñena. En los pueblos debemos ser especialmente atentos a la tercera edad. Ellos nos eligieron y eso tiene su valor.
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