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lunes, 27 de noviembre de 2017

Cuadernos11/2017. LA MATANZA DEL CERDO EN NUESTROS PUEBLOS

EL DÍA DE LA MATANZA
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Abuelo, pero mi amigo sí que sabe cosas de éstas, no se vaya a creer.
De verdad. Mire usted, una vez vi en la tele la  matanza del cerdo en un pueblo de Catalunya. Para que vea.
Hijo, a los cerdos en Valdegeña se les llama cochinos si son blancos, y guarros si son negros, rara vez puercos y casi nunca marranos.
Todas las familias compran uno o dos pequeños. Durante el año lo engordan bien con desperdicios de comidas y patatas y berzas cocidas y más cosas. Cuando va a empezar el invierno ya son grandes y los matan. Y hacen chorizos y tocino y jamones y morcillas…
A matar los cochinos le llaman hacer la matanza. Veréis cómo se hacía.
Unos días antes iba el hombre y cortaba en el monte unas matas que se llamaban aliagas y las traía a casa. La mujer compraba en Soria canela, anís, pimentón, nuez moscada, pimienta… Un día antes ya no se le echaba de comer al cochino.
El día de la matanza por la mañana se juntaban muchos hombres y mujeres de la misma familia. Los hombres ponían al cochino en una como mesa de madera muy gorda y allí lo agarraban fuerte entre todos y lo mataban clavándole un cuchillo en la garganta hasta que echaba toda la sangre. El cochino chillaba mucho, y luego menos, y luego menos, hasta que se moría.
Entonces le pasaban por el cuerpo las aliagas que trajo el hombre del monte, ardiendo, para quemarle los pelos. Y con una piedra áspera y agua caliente le iban arrancando la piel. Y lo limpiaban por dentro. Y lo partían en trozos. Y a los trozos les echaban sal para que se conservaran. Y los guardaban en unos cajones grandes de madera. Otros trozos los picaban y hacían chorizos con ellos.
La sangre del cochino, la recogían en unos cacharros y le echaban migas de pan y arroz y pasas y piñones; y con todo junto hacían las morcillas. Para que estuvieran buenas  las morcillas había que cocerlas en unas calderas grandes de zinc en la lumbre. El caldo que salía de cocerlas era muy bueno. Y era costumbre que cada casa repartiera el caldo de las morcillas en unos pucheros de barro a sus familiares y amigos.
El día de la matanza era día de fiesta. Se juntaban todos los familiares a comer juntos. Y mientras los hombres arreglaban el cochino y las mujeres hacían chorizos y morcillas, los chicos jugaban por toda la casa. Y después de comer el abuelo les ponía un din-don  -que es un columpio- con una cuerda y una almohada para sentarse.

Y yo no iba a la escuela ese día.(Avelino Hernández)
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sábado, 18 de noviembre de 2017

Cuadernos11/2017 CRISIS EN EL CAMPUS DE TERUEL

EL MAGISTERIO EN LA PROVINCIA DE TERUEL
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Teruel, ciudad apartada y con malas comunicaciones, es la espita por la que ha saltado la chispa. La Universidad de Zaragoza, que tiene graves problemas económicos ha considerado que, reducir la producción de maestros mal formados, no era un problema demasiado importante.
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BELLO, AÑO 1959
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El colegio se ha visto obligado a cerrar por falta de alumnos. Pero, hace más de 50 años, concretamente en el año 1959, el municipio aledaño a la famosa laguna de Gallocanta tenía más de 200 alumnos. Hasta aquí llegó recién escullado un joven maestro que solamente contaba con 17 años de edad. La primera cuestión que se planteó es la posibilidad de trabajar sin tener la mayoría de edad laboral, 18 años, ya que la mayoría de edad, a todos los efectos, era de 21 años. Por esto, la nómina, se la puso el ministerio al nombre del cura del lugar. Se avisó al cartero para que cuando llegara el giro correspondiente a la nomina, a nombre del mosén, no se le llevara éste al cura del lugar, sino directamente al imberbe maestro. Salvada esta primera cuestión burocrática y tomada posesión de su plaza de maestro, se le asignaron 59 alumnos para su educación. Teniendo en cuenta que en Bello en aquel año había cuatro maestros calcular el total de alumnos del pueblo del Cardenal Marco no es difícil. El segundo problema que se le planteó al maestro fue el de la patrona. A tal efecto el Alcalde lo dirigió a la fonda del lugar donde se hospedaban, el jefe local del Servicio Nacional de Trigo, el secretario del Ayuntamiento, el médico y pocos etcéteras más. Fueron a ajustar cuentas y la dueña de la fonda le señaló que el preció eran cincuenta pesetas al día sólo por el hospedaje. El maestro, en un susurro, le dijo a la dueña, mire usted señora, a mi me paga el ministerio 1.214 pesetas al mes. Entonces la señora se apiadó y le dijo. Bueno, como sabemos ¡cómo está el magisterio! y, teniendo en cuenta que usted va a ser sumamente discreto en esta materia, le voy a cobrar las 1.214 pesetas de su nómina. Así quedaron y, el maestro, se puso a trabajar pensando en resolver la siguiente cuestión. ¡¿Cómo me pago yo ahora la comida?! La solución se la dieron sus compañeros. Se trataba de las famosas “permanencias” o repasos. Así que, avisó a los padres: todos aquellos que lo desearan podrían dejar a sus hijos tras el horario oficial, “dos horas” todos los días, a repasar las lecciones. No tardó en encontrar respuesta y ocho (8) niños de los 59 que llevaba se apuntaron a las “permanencias”. Echó cuentas y a 50 pesetas por alumno le salían 400 pesetas para comer. Bien, ayunaría, pero trataría de pasar y salir hacia delante, todo menos pedir dinero a casa que, desde luego, no estaban tampoco para fiestas. Llegó por fin el día de cobrar las dichosas “permanencias” y remitió a los ocho alumnos un recibo con las 50 pesetas correspondientes. Solamente, tras unos días de espera, uno de los alumnos pagó. El maestro seguía a la espera del cobro hasta que, una buena mañana llama  a la puerta del colegio con sonoros golpes, la pareja de la Guardia Civil. “La Pareja”, con el armamento reglamentario y el tricornio reluciente, se le apareció al maestro  como un abismo  insondable: “que cosa podría haber hecho mal o en que cosa habría faltado al decoro. No había tal. Uno de los guardias  levantando la mano dejo suspendido en el aire un trozo de papel e inquirió al maestro… ¿Qué es esto? El maestro dubitativo y balbuceante señaló… Señor Guardia Civil, respondió el acongojado (debería decir, acojonado) maestrillo, se trata del recibo de las permanencias de su hijo. A lo que le Guardia Civil respondió: ¡NO SABE USTED QUE EN ESTE PUEBLO LA GUARDIA CIVIL NUNCA HA PAGADO LAS PERMANENCIAS! A continuación el Guardia Civil, atravesando el aula, depositó siete recibos en la mesa del maestro. Así que, el maestro, tuvo que escribir a casa para que le mandaran dinero y de esa forma poder volver esas navidades.
No es un caso excepcional. Y no es un periodo concreto de nuestra historia, lo que aquí se relata. 
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Todo sucedió de la siguiente manera:
EL HAMBRE DE LOS MAESTROS
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La lucha en España por conseguir una educación universal y gratuita ha estado sembrada de muchas dificultades. Nos asombra, ahora, a muchos maestros, el desdén con que se contempla este logro y la perdida de conciencia para valorar que sólo a través de la educación se logrará la paz, la igualdad y el bienestar de todos los hombres. En esta época de nuestra historia en la que celebramos un Día Escolar de la No Violencia y la Paz, debemos tenerlo muy presente. Es fundamentalmente, a través de la educación y la socialización como el individuo alcanza estadios superiores de dignidad humana.
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DISCURSO DE LAGASCA
La primera vez que en España se plantea seriamente el tema de la enseñanza universal y gratuita es durante el llamado Trienio Liberal (1820-23) y por boca de don Mariano Lagasca y Segura, natural de Encinacorba (Z). Ya plantea don Mariano, con singular perspectiva temporal,  la necesidad de una dotación económica para el maestro con el fin de evitar el absentismo, esto es, que tenga que marcharse a buscar jornal abandonando la docencia. Así lo recoge la profesora Tellería en un discurso pronunciado en Encinacorba con ocasión de la inhumación de los restos mortales de don Mariano, dice así: [Su espíritu inquieto y emprendedor le lleva a idear planes y reformas para la enseñanza. Así en un discurso leído en la cátedra del Real Jardín Botánico, el 9 de abril de 1821, expone sintéticamente su concepto de la enseñanza. Se ocupa de la enseñanza primaria a la que califica como “la más general, la más necesaria y acaso la más costosa vista su totalidad”; se ocupa de la secundaria, para la que planea la creación de numerosos centros, y de la universitaria, que él llama tercera enseñanza. Pide para todo ello el apoyo económico de los españoles pudientes, de las sociedades, cabildos y comerciantes y, en un momento de su discurso, llega a reivindicar mejoras salariales para los maestros cuando dice: “Hubiese sido de desear se hubiese determinado desde luego, que la dotación menor de los maestros no bajase de 4.000 reales”. (Discurso de M. T. Tellería, pronunciado el 21-X-1995 en Encinacorba con motivo de la inhumación de los restos mortales de don Mariano Lagasca en su villa natal.)].
LEY MOYANO
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El segundo momento de nuestra historia educativa española tiene lugar con ocasión de la publicación de la Ley Moyano (1857) en la que se deja recaer el costo de la enseñanza en los ayuntamientos. Esta circunstancia hace que muchos ayuntamientos no puedan asumir el gasto y el maestro quede desamparado y deba dejar el colegio para ir a buscarse el sustento en otra actividad. Este periodo crea el mito del hambre del maestro, que todavía se recuerda con renovada viveza entre las personas mayores: “Pasas más hambre que un maestro de escuela”. Y aunque la ley Moyano tuvo larga vida (más de cien años) sus efectos económicos se plasmaron en la Ley de Bases que reseñamos sucintamente a continuación en el aspecto que ahora interesa: Ley de Bases de 17 de julio de 1857, autorizando al Gobierno para formar y promulgar una ley de Instrucción Pública. Los establecimientos de Instrucción Pública se costearán… y aquí señala la forma de hacerlo las escuelas elementales: “La obligación de costearla recae en los pueblos (ayuntamientos), por lo que respecta a la primera enseñanza para los niños de ambos sexos.
EL CONDE DE ROMANONES
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Don Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones, promulga el Real decreto de 26 de octubre de 1901. Por este decreto, se ampliaba la escolaridad obligatoria hasta los doce años y, también, el repertorio de materias que se debían cursar en la primera enseñanza. Y, además, pasa a asumirse por parte del Estado el pago de los haberes de los maestros.
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Es natural que los maestros vieran en este decreto su tabla de salvación y la posibilidad de dedicarse de forma continua a la enseñanza, como profesión y como vocación. A partir de esta fecha el cobro de las nominas quedaba asegurado aunque, también es verdad, que el sueldo era flaco. Todavía, pues, no se habían cumplido las expectativas de Mariano Lagasca (un sueldo digno para el maestro), que no se cumplirá de manera satisfactoria hasta los tiempos de Adolfo Suárez González.
A FECHA DE HOY, AÑO 2017
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Realmente, en España, al menos desde mediados del siglo XIX hasta nuestros días, no se ha tenido la necesaria consideración con el maestro y sí, por el contrario, ha sido objeto éste de alguna burla. De tres cosas carecía nuestro maestro de Bello: EXPERIENCIA (17 AÑOS), PREPARACIÓN ACADÉMICA (INSUFICIENTE) Y, UN SALARIO DIGNO DE TAL NOMBRE.
Cuando ahora, en el año 2017, vemos salir en toda España promociones con miles y miles de maestros con un título que para poco les sirve, observamos que, algunas de las asignaturas pendientes para lograr hacer de esta profesión algo digno, siguen sin materializarse. Hoy, el problema se centra en la calidad con la que se selecciona y se forma a los futuros maestros. Dos problemas que se concretan en uno: elegir entre los mejores alumnos y contratar a los mejores profesores universitarios.

Teruel, ciudad apartada y con malas comunicaciones, es la espita por la que ha saltado la chispa. La Universidad de Zaragoza, que tiene graves problemas económicos ha considerado que, reducir la producción de maestros mal formados, no era un problema demasiado importante.
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jueves, 2 de noviembre de 2017

Cuadernos11/2017. LA CARRETERA DE CARIÑENA A FUENDETODOS

Pinchad aquí:
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Cuadernos11/2017. EL SERVICIO NACIONAL DE TRIGO

EL SNT
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Para el año 1937, que ahora interesa, España ya era plenamente un país agrícola y, la ganadería, había pasado a segundo plano. Bien es verdad que en innumerables lugares se combinaban las dos actividades. Luego, para el periodo de Crisis (45-51) tiene un repunte la ganadería lanar para carne y nace EL TERNASCO, cuya exportación se hace principalmente para zonas industriales como Cataluña.  Dice Labordeta: Hay un amigo siempre / de los más ricos / a esos les llevan agua / y cordericos.
Para el 1/10/36 (el Primero de Octubre) España estaba definida en dos bandos: Nacionales y Republicanos y, la Guerra Civil, en marcha. A Franco le apoya la España interior, quedando Cataluña y el País Vasco en la zona republicana. Franco como es lógico “agradece” los apoyos recibidos de los terratenientes de la zona interior ya tal efecto pone, por primera vez en España, un precio “político” al trigo. Es decir, al igual que ahora se hace con la PAC, se subvenciona la producción de cereal. Se dice que el precio del trigo se establece conforme a las necesidades vitales de una familia media castellana.
Así pues en plena Guerra y con el Gobierno en Burgos se crea en 1937 el SNT (Servicio Nacional del trigo) que luego en 1968 se llamará, SNC y en la actualidad SENPA. Se monta una red, en toda España, de Silos y el Estado compra el cereal al agricultor al precio establecido.
Desde entonces el JEFE PROVINCIAL DEL SERVICIO NACIONAL DEL TRIGO, es en cada provincia, tras el Gobernador Civil, el funcionario que más prestigio tiene. En una España rural y agrícola en este JEFE tenían puestas toda la población sus miradas y sus ESPERANZAS.
Esta España interior cerealista y de raíz caciquil no quiere industrias que vuelan, junto con la mano de obra excedente a Cataluña, País Vasco y Madrid. Ahora estamos recogiendo aquella cosecha. Pos con mucha razón decía Ramón Tamames: “España es un laboratorio de desintegración económica”.
Franco, tras la victoria del año 1939, consolido el statu quo que venía consolidado con la decadencia de la lana con dos instituciones: El INI y el SNT.

El INI invirtió de forma abrumadoramente mayoritaria en las zonas industriales (un 70% sólo en Cataluña) y el SNT sembró, al estilo de los toros de Osborne, toda España interior de SILOS.
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