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LA FUENTE DE ENCINACORBA
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Chusé María Cebrián Muñoz
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La fuente de Encinacorba nunca se ha secado y aún en las peores sequías ha mantenido a la población, siquiera sea, con un hilillo de agua. Recuerdan los más antiguos del lugar las colas que se hacían (las mujeres) en verano para coger agua con pozales, cántaros y botijas. Mucho se ha especulado sobre el origen de la fuente de Encinacorba, estamos hablando de la fuente situada junto al arco que da paso al camino de Santa Cruz, ya que existió otra fuente llamada la “Fuente Vieja” hoy día desaparecida. Como no se tenían, ni se tienen, datos ciertos del año de su construcción, todo han sido especulaciones para datar su origen. Lo más fácil ha sido decir que la obra databa de 1616, pues es una fecha que se lee con mucha claridad en la piedra que hay situada sobre el zariche, pilón o abrevadero de dicha fuente. Alfonso Zapater en su libro “Aragón pueblo a pueblo” dice lo siguiente: “Junto al abrevadero, vive un rumor de fuente, que probablemente nació romana al decir de los vecinos, pero la última reforma de la que existe constancia escrita la sitúa en el año 1616”. Ni una cosa ni la otra, la fuente no es romana y el año 1616 no indica el año de su construcción, ni el de su reforma. Por el estilo arquitectónico parece ser renacentista y se puede asemejar a otras de la misma zona como la de Longares, sin ir más lejos. Si que debió de existir población o campamento romano en Encinacorba y posiblemente estuvo situado en el rectángulo comprendido entre las calles del Coso, del Medio y calle Mayor. También se dice que la famosa encina-corva podría haber estado situada en una casa de la calle el Pilar, justo en medio de la población. Ahí si que estamos de acuerdo. Lo cierto es que la famosa piedra no indica nada relacionado con la fuente, ni con la fecha de su construcción, más bien parece ser, por la fecha (principios del siglo XVII), el anuncio y datación de la primera vez que el municipio/villa pide y consigue del Comendador de la Orden tener Jurados (alcaldes). Es precisamente en este siglo cuando se produce este movimiento municipalista y se constata en este tema y en el de las ermitas, al tratar de arrebatar, también, poder a la Iglesia: las ermitas son en general de propiedad municipal y los litigios que todavía hoy se mantienen así lo corroboran. Vayamos, pues, a lo que pone en la piedra. De la ampliación e la imagen fotográfica y del subrayado de las hendiduras de las letras gravadas se colige lo siguiente: “INS JURADOS MIGUEL ROMERO MIGUEL RUAN AÑO 1616”. La primera palabra apocopada “INS” podría significar “instituidos, instaurados o institucionalizados” el resto está muy claro, son dos personas las que se designan para el cargo de Jurados de la villa. ¿Por qué se pone la piedra en el abrevadero? Pues seguramente, al ser un poder nuevo no hubiera en la época casa consistorial, sin embargo, todos los hombres iban con sus caballerías al abrevadero, a la herrería y al matadero. Allí es donde se debería poner de manifiesto quienes eran los representantes del nuevo poder local. Todo ello partiendo de que Encinacorba era una encomienda de la Orden del Hospital de San Juan de Jerusalén.





















































