LA SOCIALDEMOCRACIA HA MUERTO
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Los que durante nuestra infancia y adolescencia no tuvimos
ningún tipo de ayuda ni apoyo a la igualdad de oportunidades, vemos con asombro
el desparpajo con el que hoy día se pregona y se acude a la subasta (expolio)
del esfuerzo y del ahorro de la gente laboriosa, de la gente que sí trabaja y,
sí que estudia y con ello hace progresar al país. Este expolio comienza cuando
en el aula se le hace la vida imposible al alumno trabajador y brillante. Un
brillo insoportable para los que no quieren hacer el mínimo esfuerzo y fían en
que todo se les dará de regalo (les dicen que por justicia social).
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No hace falta ser un experto en nada, ni un politólogo de
campanillas… sólo hace falta sentido común y capacidad de observar la realidad
que nos circunda. La socialdemocracia ha muerto víctima de sí misma.
Durante muchos años vi como mis alumnos traían de casa esa
insatisfacción alimentada en las conversaciones de sus padres y de los amigos
de sus padres. Pero, ¿por qué aniquilar un sistema que tiene grandes virtudes y
que puede convivir perfectamente con el modelo liberal que admite buena parte
de la población?
En los países nórdicos donde este modelo tuvo su
predicamento los recursos que obtenía el Estado para el reparto provenían de
dos fuentes fundamentales: recursos naturales e IRPF-IVA. Para España y los
países del sur, con escasos recursos naturales, el proceso para mantener,
educación, sanidad y pensiones se ha basado casi exclusivamente en el IRPF-IVA.
Pero si aún así el sistema se mantenía en precario, que
pasará cuando ese alumno (ya mayor) ha decidido aniquilarlo para imponer otro
“MÁS JUSTO”.
Durante mis últimos años de docencia el ochenta por ciento
de mis alumnos no estudiaba nada, ni hacía los “deberes” ni los “no deberes”.
Ese alumno holgazán y perezosos aprobaba, luego, todas las asignaturas. Era
otra de las “virtudes” de la socialdemocracia: APROBADO GENERAL.
Siguiendo esa trayectoria del alumno holgazán se observa que
sus demandas sociales se superan día a día. Educación, sanidad, pensiones y
ayuda a la dependencia… ya es poco. Entra el juego demagógico de las
comparaciones: ¡NO ES JUSTO QUE UNOS TENGAN TANTO Y OTROS TAN POCO! O como
decía mi conserje: ¿POR QUÉ UN MAESTRO TIENE QUE GANAR MÁS QUE UN CONSERJE?
Ese treinta o cuarenta por ciento de la población que
abandona sus estudios y queda desenganchada del sistema quiere: móvil, coche,
viajes, restaurante… y una buena paga vitalicia. Pues… ¡qué carajo! ¡Es de
justicia! Todo este razonamiento insensato tiene su culminación cuando un
partido “populista” lo pone en su programa. Entonces, es muy fácil apuntarse a
votar al que más da. Eso funciona y lo ha experimentado ya, el Gobierno
andaluz. Por tal razón en Andalucía penetra menos Podemos.
La gente sensata piensa dos cosas. Primera que no habrá dinero para repartir entre tantos (véase la
Ley de Dependencia) o, por el contrario, habrá que empobrecer a toda la
población (comiéndoles del IRPF-IVA) para poder mantener a esos votantes que
demandan darle la dentellada al pastel.
Bueno, pues así como en el colegio los compañeros elegían
como delgado de curso al alumno “más follonero”, peor estudiante y de conducta
más disparatada. En la sociedad real, se repite la jugada.
Hace años que se veía venir… y llegará. La llegada de los
“populismos” será la llegada de la verdadera crisis. De la crisis real. Véase
Venezuela.
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