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lunes, 30 de junio de 2014

Cuadernos06/2014. ZELIPE V D ´ARAGÓN.

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ZELIPE V D´ARAGÓN
"O reino d´Aragón, propiamen dito, sólo ha teniu que dos reinas propietarias u soberanas: por un costau, Doña Petronila, filla unica de Remiro II lo Moncho, qui en agosto de 1137 estió achustata ta maridar-la con Ramón Berenguer IV, conte de Barzelona; por atro costau, doña Chuana a Barrenata, filla de Fernando II d´Aragón y d´Isabela I de Castiella, qui se casó con Zelipe o Fermoso. Mientres iste estió considerato a toz os efeutos rei de Castiella, en Aragón nunca no estió churato como rei, ya que qui ostentaba a tetularidá d´a Corona yera a muller suya, y qui exerzeba a rexenzia yera o propio Fernando II. Por ixe mesmo motivo, os Zelipes posteriors han gubernau con un lumero menos en Aragón que en Castiella."( Prenito d´o CFA)
Agora, a o nuebo rei, li pertoca o lumero V d´a Corona d´Aragón tal como  s´amuestra en a imaxen.
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FELIPE V DE ARAGÓN
El reino de Aragón, propiamente dicho, sólo ha tenido dos reinas propietarias: por un lado, doña Petronila, hija única del rey Ramiro II el Monje, que en agosto de 1137 fue comprometida en matrimonio con Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona; por otro lado, doña Juana la Loca, hija de Fernando II de Aragón y de Isabel de Castilla, que se casó con Felipe el Hermoso. Mientras éste fue considerado a todos los efectos rey de Castilla, en Aragón nunca juró como rey, ya que quien ostentaba la titularidad de la corona era su mujer, y quien ejercía la regencia  era el propio Fernando II. Por este motivo los Felipes posteriores han gobernado con un número menos en  Aragón que en Castilla. (Tomado del Consello d´a Fabla Aragonesa)
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Ahora al nuevo rey le corresponde el número V de los reyes de la Corona de Aragón, tal como se muestra en la imagen.

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domingo, 29 de junio de 2014

Cuadernos06/2014. ALIAGA, UNA ESPACIO HUMANO SINGULAR, EN IMÁGENES

Calvario de Aliaga
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Aliaga es el ejemplo vivo del síndrome turolense que avisa de que "cualquier tiempo pasado fue mejor". Todo se construyó en grandes proporciones: el calvario, la iglesia, la ermita, el castillo, la térmica, el pueblo... hasta los senderos son de gran dificultad. Ahora, sin ayudas externas, ni se puede mantener ni se puede restaurar todo el rico patrimonio que posee. Como corolario de todo lo que decimos, pongamos el ejemplo de la misma naturaleza que envuelve a esta villa Sanjuanista. Formaciones geológicas increíbles, junto a edenes, en espacios recónditos. Aliaga es un laberinto para perderte, quizás, todo un fin de semana. Quedan aquí las últimas fotos.
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viernes, 27 de junio de 2014

Cuadernos06/2014. EL MOLINO ALTO DE ALIAGA, UN ESPACIO NATURAL PRIVILEGIADO

EL MOLINO ALTO***
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Una noche ardió por los cuatro costados. Cuando los Feced dieron aviso, las llamas habían consumido todo el molino por completo. Quedaron, como rescoldo vivo, las recias vigas del tejado ardiendo durante varios días junto al Guadalope. Aquel incendio pavoroso, a nadie se le escapó en Aliaga, había sido intencionado. El molino fue, durante mucho tiempo, el epicentro de un territorio poblado de masadas. Con la llegada de la Guerra Civil (36-39) su importancia creció, pues la necesidad de pan para la tropa era acuciante y su posesión un punto a favor de uno u otro de los contendientes. Sin embargo, el llamado Molino Alto de Aliaga, por aquellos milagros de la vida y paradojas de la historia, no quedó en manos ni de las izquierdas ni de las derechas. Quedó, gracias a los buenos oficios de la molinera, como un punto neutral que atendía las necesidades de ambos bandos por igual. Un acuerdo tácito entre combatientes que se confirmó mucho tiempo después.
Aquilino, el hijo del tio Paco, llevaba desde siempre trabajando para La Central y no sabía hacer otra cosa que no fuera acudir a la misma todos los días y montar guardia en sus instalaciones por si “algo” pasaba. Un día pasó, ya se anunciaba, que La Central cerró y todos sus trabajadores fueron al paro. Aquilino cogió la indemnización y se fue a Barcelona, se compró una licencia, un taxi y una guía o callejero de la ciudad. Se aprendió pronto los entresijos de la Ciudad  Condal y la vida se le volvió de nuevo rutina…, era su destino.
Aragonés y campechano, a Aquilino le gustaba dar conversación a los clientes, que ascape le decían reconociendo el acento: ¿es usted maño verdad? A lo que él respondía invariablemente… “y a mucha honra”. Cierto día de tormenta estival, cuando recias cortinas de lluvia caía sobre las Ramblas, le paró un cliente. Montó un hombre completamente mojado y renegando de su suerte. El de Aliaga le atendió y le aplacó la ira como pudo. Como el catalán reconociera, pronto, la campechanía y acento del maño, le inquirió. ¿De dónde es usted, por qué… usted es maño, verdad? Aquilino respondió que sí, que maño pero de Aliaga. Un pueblecito de Teruel perdido entre montañas fantásticas. Inmediatamente, el cliente catalán, a pesar de la fama proverbial de tacañería que les delata, le señaló: “aparque el taxi, deje el taxímetro en marcha y… hábleme de su pueblo”.
Sucedió en la pasada guerra en el llamado Molino Alto, regentado en aquellas fechas por una guapa y diligente molinera. La mujer se las había ingeniado para que ni las derechas ni las izquierdas le tocaran el molino ni le arruinaran su negoció. Acordó con los jefes de ambos frentes que cada día harían guardia en el molino dos soldados, uno de cada bando, y que se molería por igual para cada parte contendiente.
Desde buena mañana  en el molino los dos soldados montaban guardia y vigilaban la molienda para que el acuerdo de caballeros, pactado, se cumpliera. Así sucedía y así se cumplía con escrupulosidad matemática. El día que molía el bando nacional quedaba esa noche a hacer guardia, el soldado franquista. Por el contrario, al día siguiente, quedaba de noche vigilando el molino el soldado republicano. Pronto empezaron, sin embargo, las rivalidades entre ambos al caer prisioneros, ambos, en los brazos de la molinera durante la noche de turno de guardia. La molinera no los amaba, pero creyó asegurar así su negocio dándoles un amor que a ella le sobraba. Por el contrario los soldados, jóvenes y fogosos, se entregaron al amor con una pasión salvaje y descontrolada. Nada más caer la noche por entre las aristas rocosas que circundan el valle, el amor se desparramaba, a orillas del Guadalope, como un río de semen incontrolable. La molinera no acertaba a distinguir cual de los soldados era más fogoso, ni en que lugar del molino encontró el orgasmo más placentero. Todas las dependencias del Molino Alto fueron,  una u otra noche, cuna del amor y centro de la lujuria más apasionada e incontenible.
Creció el amor y creció con él, los celos de los jóvenes soldados. Las miradas entre ambos eran desafiantes y retadoras. La sospecha y la duda les devoraban hasta que un día las tropas franquistas avanzaron y los soldados no se volvieron a ver jamás. Pasó la guerra y pasaron los años. Los celos seguían vivos en ambos contrincantes. Ambos volvieron por separado a visitara a la molinera y a ambos los despidió señalándoles que nadie ocupaba su corazón, sólo el molino era el centro de su atención.
Una noche ardió el molino y la noticia apareció en la página de sucesos de los periódicos. Al leerla, ambos pensaron que su rival había sido el culpable del incendió, pues ahora, el depositario de los celos era el mismísimo molino.
Creyó el Ayuntamiento de Aliaga, que este molino sería un espacio excelente para el ocio y el recreo. Hizo un hotel, renovó toda su estructura y lo museizó. Sin embargo, a pesar de su renovación total tras el incendio, los que han pasado la noche en él dicen sentir en las anochecidas, suspiros y gemidos amorosos,  ruido de viejos jergones, palabras de amor apasionadas y juramentos de fidelidad eterna en los lugares más insospechados del Molino Alto de Aliaga.
*** Sucedió realmente, pero en otro lugar de la provincia.
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miércoles, 25 de junio de 2014

Cuadernos06/2014. NUEVA ESTUFA PORTÁTIL DE NERGÍA SOLAR SOSTENIBLE (EL HUMOR, EN CUADERNOS DE ENCINACORBA)

HUMOR EN CUADERNOS DE ENCINACORBA
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ENERGÍA:
A ESPUERTAS,
DE BALDES,
SIN HOLLÍN,
INAGOTABLE,
ECOLÓGICA
Y
 SOSTENIBLE
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ESTE VERANO:
¡CÁMBIATE A LA ESTUFA SOLAR!
¡¡¡NO PASARÁS FRÍO!!!!
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Cuaderno06/2014. REFRANS, CALANDARIO T´O MES DE CHUNIO Y L´ORACHE TA L´ESTIU

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307 CABO D´AÑO
(para los nostálgicos)
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El 29 de junio de 1707 Felipe V promulga el Decreto de Nueva Planta en el que declara «abolidos y derogados todos los referidos fueros, privilegios, práctica y costumbre hasta aquí observados en los referidos reinos de Aragón y Valencia, siendo mi voluntad que éstos se reduzcan a las leyes de Castilla, y al uso, práctica y forma de gobierno que se tiene y ha tenido en ella, y en sus tribunales sin diferencia alguna en nada»
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L´ORACHE TA L´ESTIU
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martes, 24 de junio de 2014

Cuadernos06/2014. CUENTOS PARA EL SOLSTICIO DE VERANO

Se recortan las cruces de las capillas de San Antonio y San Esteban.
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CUENTOS PARA EL SOLSTICIO DE VERANO
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Era una tarde de tormenta a finales de junio. La casa estaba cerrada por temor a los rayos y a los estampidos de los truenos agitando puertas y ventanas. La nieta dijo al abuelo: ¡abuelo, cuéntame un cuento! Al abuelo le agradó la solicitud de la nieta, pues así se distraería de los fenómenos meteorológicos y pasaría la tarde ajena al estruendo de la tronada sobre los Montes Universales. Escucha, dijo el abuelo. Érase una vez….
Había un rico comerciante en la Sierra de Albarracín que vendía sus mercancías por todo el Mediterráneo, principalmente tejidos de lana. Tenía todo lo que un hombre podía desear, además, había contribuido con su dinero a sufragar fastuosos retablos y todo tipo de obras para el culto en la catedral de la ciudad de los Azagras. Sin embargo, se sentía infeliz y no podía satisfacer, a pesar de sus muchas riquezas, uno de sus más curiosos y extravagantes caprichos.
Este rico comerciante acudía todos los días a la catedral donde hacía confesión, escuchaba misa y tomaba la comunión. Tras la celebración de la Eucaristía dejaba, el obispo, en el ostensorio del altar mayor la Sagrada Forma. Rezaba entonces, nuestro hombre, con extremada fruición al Santísimo y le pedía le concediera su más ardiente deseo. Éste no era otro que el poder comprender el lenguaje de los animales.
Paseaba un día por una dehesa de la sierra que era de su propiedad y escuchó a una oveja hablar con su compañera de pasto. Sabes le decía, nuestro amo va a mandar un cargamento de mercancías para embarcarlas en el puerto marítimo de Vinaroz. Antes de llegar a este puerto del Mediterráneo, los bandoleros le asaltarán y le robarán todo el cargamento. Nuestro amo quedará entonces pobre y sin nadie que le ayude. Quedó sorprendido de lo que escuchaba, pero hizo caso y cambió la ruta comercial. De esta forma salvó su fortuna y siguió disfrutando de su holgada vida.
Otro día escuchó hablar a los caballos que tiraban de su carreta. Uno le decía al otro: pobre amo nuestro, su casa se va a incendiar y perderá todo cuanto se encuentra en ella. De nuevo hizo caso, cambió todos los enseres a una casa nueva. Pudo así seguir disfrutando de su rico patrimonio mobiliario conseguido con tanta dedicación y entusiasmo durante sus viajes.
Pero, una tarde calurosa de verano, estaba sentado debajo de una parra de su jardín a orillas del Guadalaviar cuando escucho a sus perros hablar. ¿Sabes lo de nuestro amo? dijo un perro mastín a su compañero. ¡Galgos y podencos! señaló su compañero: ¡vaya desgracia! Parece ser que su enfermedad es incurable y en poco tiempo morirá.
Asustado el rico comerciante por lo oído acudió, de inmediato, al palacio del obispo de  la más pequeña diócesis española para pedirle consejo y ayuda. Le relató, al prelado, todo lo acontecido desde que Dios le concediera el deseo de entender el lenguaje de los animales. Reflexionó el obispo sobre las palabras de su amigo y le dijo prudente: vuelve mañana pues, mañana, tendré una respuesta para tus inquietudes.
Al día siguiente, tras la celebración de la misa, pasó raudo el comerciante a escuchar las palabras del obispo. Éste muy pausadamente le dijo: hijo mío, sabes lo que dice el catecismo que es orar. Si Padre, le dijo el comerciante: “orar es hablar con Dios, nuestro Padre celestial, para alabarlo, para darle gracias y pedirle toda clase de bienes.”
Bien pues, en esta ocasión, me temo que la única respuesta a tu pregunta esté en la ORACIÓN.
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lunes, 23 de junio de 2014

Cuadernos06/2014. NOCHE DE SAN JUAN (23 DE JUNIO)

De mañana, antes de que salga el sol, existe la costumbre en Encinacorba de ir a lavarse la cara a la fuente y también a beber y llevarse una buena jarra de agua para casa. Con esta agua se harán asperges con un hisopo, si acaso se intuye la presencia, de brujas o demonios.
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Cuadernos06/2014. SIMPLÓN PRESENCIA UNA CORRIDA DE TOROS REPUBLICANA

SIMPLÓN (EL HIJO DEL CARBONERO), RECUPERADO DE SUS QUEMADURAS CORPORALES, PRESENCIA UNA SINGULAR CORRIDA DE TOROS EN ESCUCHA
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Tumbado en un camastro de aquella nave que se decía hospital, recordaba los tiempos en que estudiaba con desgana el catecismo y hacía los mandados de su padre llevando carbón a la estufas de aquella gélida ciudad cuyos crudos invierno tantos dineros habían hecho ganar a su padre. Poco sabía Simplón que, en curando las heridas, sería él uno de los que lo sacara de las entrañas de la tierra. Iba así, el zagal, forjando un carácter templado y recio como la tierra que habitaba.
La cura de Simplón no progresaba y el medico de Utrillas informó al Comité que lo mejor sería trasladarlo a Escucha. En Escucha, pueblo anejo, tenía la titular un galeno socialista y republicano llamado don Hernando. Don Hernando era un dios en el lugar y poseía unas dotes magistrales para la oratoria y el mitin político. Tal era su fama, que los comités republicanos de la contornada se lo rifaban para arengar al pueblo y sacar adelante sus comunas. A cambio, a don Hernando le dejaban hacer y deshacer en su negocio. Y desde luego, gracias a su posición privilegiada y con dinero del común, se había hecho una lujosísima mansión completada con los más sofisticados adelantos de la época. También tenía en los bajos de la casa una clínica que atendía, mediante pago, a la gente pudiente de la zona, particularmente facultativos mineros antes de la llegada del Comunismo Libertario.
Trasladaron pues, a Simplón, a la clínica de don Hernando, éste le dio tratamiento a base de unos barros que elaboraba con agua de una fuente ambarina que manaba en San Just. Mezclaba esta agua con tierras refractarias que había junto a la boca de la mina Se Verá. Luego, con la pasta obtenida, untaba el cuerpo del joven. Lo alimentaba con buenos tronchos de longaniza y buenas tajadas de jamón fruto de las requisas que hacía el Comité. Con todo ello y gracias a la naturaleza fuerte del zagal, por fin salió para adelante.
Nada más recuperarse de sus quemaduras, el Comité revolucionario Local (CRL) lo puso a trabajar en la famosa mina Se Verá, sin comunicar su restablecimiento al Comité de Utrillas. Había mucha necesidad de mano de obra y todos los brazos eran pocos. La Cuenca Minera de Utrillas era de especial importancia para la república y desde Barcelona se pedían cada día más y más carbón para mover su industria y para los usos habituales de calefacción y cocina.
Entró Simplón en la mina cubierto con unos pobres harapos que, si al principio resultaban insuficientes para calentar su escuálido cuerpo, luego que llegaban al tajo se le hacían prescindibles por el calor y el aire irrespirable que allí se encontraba. Como era pequeño y menudo lo pusieron a trabajar en primera línea, picando en el tajo desnudo y, a menudo, tumbado o de rodillas. La jornada en aquel pozo infame se le hacía eterna y el trabajo insufrible. Las galerías carecían de ventilación y el polvo del lignito pronto empezaría a atacarle sus livianos. Carraspeaba y tenía la garganta  siempre irritada. Ni el agua del buyol aliviaba sus asperezas ni su ronquera. La semana era agotadora y sólo se descansaba el domingo por la tarde. No había jornal pues La Comuna proveía de todo los necesario. ¿De todo?
Aquel domingo por la tarde anunciaron festejos taurinos y todos los trabajadores de la mina estaban obligados a ir. Pues, además, hablarían destacados camaradas venidos desde Barcelona para instruir sobre el futuro de la revolución anarcosindicalista y de la marcha de la guerra.
Cuando la revolución llegó a Escucha había en el pueblo un cura que apenas contaba con treinta y tres años. Fue hecho prisionero de inmediato y encerrado en los calabozos de Comité Revolucionario Local (CRL). Torturado y vejado constantemente se le instaba a que gritara: ¡Viva el Comunismo!. Sin embargo, Artemio, solamente respondía con un: ¡Viva Cristo Rey! Tal actitud enfurecía cada día, más y más, a los líderes revolucionarios que no llegaban a doblegar la voluntad de hierro del curita. Decidieron que debería servir de escarmiento para evitar que el rumbo de la revolución se torciera. Así pues, el Comité acordó que ese domingo serviría de lección y espectáculo público.
Estaba Simplón subido aun carro de los que, formando círculo, habían conformado una especie de rústico ruedo taurino. Los mineros, sus compañeros, estaban más atentos a la bota de vino y a las mozas del lugar que a lo que pudiera suceder en la plaza, cuando llegó un camión hasta la improvisada plaza y, de la caja del mismo, bajaron a patadas al cura que iba vestido con sus propias sotanas y a dos prisioneros más. El presidente del Comité Revolucionario Local le instó por megafonía y por tres veces consecutivas a gritar: ¡VIVA EL COMUNISMO! El cura, hambriento, demacrado, torturado y tembloroso, apenas con un hilillo de voz alcanzó a decir: ¡VIVA CRISTO REY!
A continuación, una miliciana, con capa pluvial al hombro y con un enorme pistolón al cinto se acerco al cura e hizo ademán de torearlo: ¡eh, eh, eh, cura! Como el cura lógicamente no envestía, ésta empezó a insultarlo y a enfadarse. Sacó finalmente la pistola y le disparo en la cabeza con la misma actitud que cuando el torero va a matar. Artemio se sintió morir, pero aún tuvo tiempo para perdona a la mujer. La miliciana le disparó por segunda vez en la sien y Artemio dejó de respirar. Todos los espectadores aplaudieron “la faena”. Unos por convicción y otros por miedo. La miliciana, aún tuvo el valor de ir a visitar a la madre del cura: “Hemos matado a tu hijo el cura”. Como la madre rompiera a llorara la miliciana terció: “No llores o te mato a ti también, aquí mismo”.
Fue una tarde tremenda de negros nubarrones y malos presagios. Aquella revolución que al principio le pareciera a Simplón divertida y bulliciosa, se estaba volviendo macabra. Simplón a partir de aquella tarde, aunque corto de luces, empezó a comprender que aquella era una deriva sin sentido y a escondidas se apropió de un cuadernillo de notas de la mina en el que fue apuntando los episodios más singulares que le sucedían o que veía. En esta ocasión dejó anotada su versión, que difiere en algo de la que aquí se describe y que dice así, tomado literalmente del cuaderno de Simplón: "Una vez detenido, mosén XXXXX fue toreado con una capa pluvial en la misma plaza del pueblo. Las milicias revolucionarias lo invitaron a gritar: “¡Viva el comunismo!”. Pero mosén XXXXX gritó: “¡Viva Cristo Rey!”. Estas fueron sus últimas palabras. Luego una miliciana disparó su pistola al corazón del sacerdote, que cayó herido de muerte, pero todavía tuvo tiempo para dar la absolución a dos jóvenes paisanos que fueron apresados y fusilados con él". 
Volvió a ponerse de manifiesto una de los más firmes resortes identitarios del ser humano: la Libertad de Pensamiento y la imposibilidad de llegar a modificar éste desde el exterior a través del amedrentamiento o la tortura física y mental. Cuando el torturador, sea del género que sea, ve la imposibilidad de modificar el pensamiento del torturado o siente que en su fuero íntimo mantiene las mismas posiciones se desespera y la única solución que encuentra es su eliminación física pues, con la eliminación física, acaba también con cualquier posibilidad de que el individuo mantenga criterio propio.
Han comprendido los ideólogos revolucionarios que la mejor forma de crear mentes uniformes y acríticas es el adoctrinamiento desde la infancia. Por ello, lo primero que suelen hacer es copar el sistema educativo del país que quieren dominar. (Evitar la pluralidad a toda costa: "una escuela de todos para todos."
Por primera vez Simplón tuvo iniciativa propia y pronto comenzó a pensar en la forma de salir de aquella ratonera, de aquel pueblo desquiciado y loco que lo iba a dejar con serias secuelas físicas y psíquicas a edad tan temprana. Supo que por el lado de poniente, cerca de Calamocha, estaba el frente y que no le sería difícil con su experiencia atravesar las sierras y buscarse la vida en otro ambiente, ambiente que al menos, le separase del maldito carbón.
Así pues, un anoche de luna llena, salió del barracón en que dormía con apenas un saquillo de comida que había guardado de la que les daban para comer en la mina e inició una marcha, nocturna y a ciegas,  sin saber muy bien la dirección que debería tomar.

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miércoles, 18 de junio de 2014

Cuadernos06/Miscelánea. VENEZUELA EXPORTA SU REVOLUCIÓN A ESPAÑA


podemos
(¡Jaque al Estado español!)
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Primero fue la famosa “Leyenda Negra” que responsabilizaba a España de todos los males inimaginables ocurridos en América colonial. Libelo creado por los intereses, ingleses, holandeses, franceses… (ahora sólo ellos tienen colonias en América). Se acusó a España, entre otras maldades, de llevar la sífilis al nuevo continente cuando, ahora se ha descubierto, que esta enfermedad venérea es endémica del continente americano. Pero, tras la independencia de aquellos territorios, no lograda por los nativos, sino por la ambición de las burguesías criollas, estos nuevos amos, corrieron a declarar el castellano lengua oficial de las nuevas repúblicas para evitar el acceso de los nativos al poder. Aquellas guerras del siglo XIX terminaron con la consolidación de Simón Bolívar como el gran libertador de América. Si Bolívar hubiera seguido siendo un producto de consumo interno con el que consolidar la independencia de las nuevas repúblicas americanas, nada que objetar. Pero con la llegada del comunista Chávez, se convierte en una figura autorizada para exportar la revolución allende sus fronteras, incluso a la MADRE PATRIA. Simón Bolívar era de ascendencia vasca (Puebla de Bolívar, Provincias Vascas, España). Chávez toma esta figura histórica para consolidar su poder comunista en Venezuela y exportar junto con Cuba la revolución marxista. Uno de los  lugares a los que atenderá con especial mimo es el País Vasco español, cuna de su lider y libertador de América. En Venezuela acogerá a todos los etarras (terroristas) que acudan y les aprovisionará de lo necesario. Bajó la bandera de la Tercera Internacional Comunista  (en teoría disuelta)  se propone “liberar a los pueblos colonizados”, uno de estos pueblos es Euskadi (ya ves, qué lógica). La estrategia básica consiste en DEBILITAR PERMENETEMENTE AL ESTADO ESPAÑOL. De esta forma, se crean las condiciones para la independencia de éste como de otros territorios (Cataluña) y la implantación en ellos del socialismo “bolivariano”. Aquí aparece “podemos” como un elemento dentro de esta estrategia propagadora del Comunismo. El que los líderes de “podemos” sean asesores del Gobierno de Venezuela, el que participen de la misma ideología y el que estén financiados por este país... lo dice todo. Ahora la gente comprenderá la filia de “podemos” con ETA. Se encuadra todo dentro de la misma estrategia tan repetida. Es una estrategia de depredador de la sabana africana. No se puede acabar de golpe con el conjunto (del país) por ello se van separando “piezas” allí donde surge la ocasión, y se van fagotizando. Esta estrategia se ha visto facilitada por la ambición de las burguesías territoriales españolas (catalana y vasca). En expresión de Arzallus: “Ellos mueven las ramas, nosotros cogemos las nueces.” Todos estos episodios se han larvado durante buena parte del siglo XX en España con descarada osadía y cierto grado de “buenismo” del Estado español. En la segunda república y guerra civil, estas burguesías se asociaron con la izquierda para pasar a renglón seguido a declarar con Franco su: “fe inquebrantable en los principios del Movimiento Nacional”.

¡Nada ya, nos espanta!
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EL PAÍS, 18 de junio de 2014
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martes, 17 de junio de 2014

Cuadernos06/2014. SIMPLÓN, EL HIJO DEL CARBONERO, ES ARROJADO A LA HOGUERA VESTIDO DE LA VIRGEN MARÍA EN UTRILLAS

LA QUEMA DE LA VIRGEN MARÍA
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Desde Aliaga, por el barrando del Villarejo, subió Simplón hasta el lugar de Campos, que es una aldea perdida en lo más agreste de la sierra de San Just y en la que no encontró a ningún vecino que le quisiera asistir. Tuvo que atravesar aquellos inhóspitos cerros sin comida ni bebida pero, sobre todo, lo que más le mortificaba eran las zarzas y la maleza rasgado sus pies calzados sólo con abarcas y sus piernas, al descubierto. Al llegar a Palomar de Arroyos el muchacho estaba al límite de sus posibilidades físicas. Sin alimentación, caminando por el día y durmiendo apenas por la noche en alguna clóchina rocosa, el agotamiento y la desmoralización estuvieron a punto de hacerle desechar toda esperanza de supervivencia.
En Palomar tuvo la suerte de topar con un camión cargado de gente bulliciosa. Cantaban sin cesar himnos militares, bebían apurando el trago con desmesurada apetencia y agitaban una bandera bicolor que llevaban pinchada en lo alto de la cabina del vehículo. Sobre un fondo rojo y negro llevaban escritas las palabras CNT-FAI. El muchacho estaba descifrando el jeroglífico de letras cuando una miliciana joven lo cogió al vuelo y lo subió al camión en volandas. Era una mujer fuerte pero agraciada de cara. En nada se parecía a La Morta, de tan terrible recuerdo. La mujer se mostró desde el principio cariñosa con el zagal y le preguntó por su nombre. Simplón me llaman, dijo el hijo del carbonero, sin añadir más comentarios.  La miliciana se río como una destalentada, lo abrazó en su regazo y le dio calor. El muchacho, por un instante, se sintió feliz y agradecido a aquella mujer que lo acogía con tanto amor y que además le daba de beber. Tomo el zagal, pues llevaba todo el día sin probar agua ni alimento alguno, un buen  trago de aquel líquido rojo. Rápidamente le hizo efecto y su cabeza comenzó a darle vueltas como si estuviera loco. El jefe del pelotón le espetó a la mujer, ¡pero que bruta eres Juana!, el muchacho irá en ayunas y tú, lo primero que le das es vino… no tienes conocimiento. Qué conocimiento va a tener dijo otro miliciano si en Barcelona ha sido puta. ¡Puta, espetó ella, pero puta republicana! Sacó el jefe de su zamarra un trozo de pan seco, se lo empapó con vino y se lo dio a Simplón. Toma, come, no hay otra cosa…. ya sabes, quiso disculparse, estamos en guerra. Sin embargo a Simplón aquella guerra le parecía muy divertida. De momento, comía y bebía de aquel vino que le hacía marearse, no tenía que andar gracias al camión y aquellas gentes no paraban de cantar.
Pasaron veloces como el rayo por Escucha y en pocos minutos llegaron al siguiente pueblo. El lugar le  pareció lóbrego, feo y renegrido,  por el polvo del carbón y por lo oscuro y mal iluminado que estaba. Fueron directamente a la plaza del pueblo donde se encontraba el Comité Revolucionario Local. La plaza, en verdad, era un hervidero de gentes que se movían en todas las direcciones dando a su vez muestras de una gran desorganización y de un caos preocupante. Hombres con gorros rojinegros y grandes pistolones al cinto blasfemaban y se amenazaban unos a otros sin cesar. En este ambiente, hizo su entrada en Utrillas Simplón y puso pie en tierra.
Al bajar, la mujer le dijo a Simplón: tú, zagal, no te separes de mí. Y Simplón, que era un muchacho obediente le hizo caso. Seguramente, movido también por su desconcierto dado el enorme alboroto que reinaba en el aquel espacio tan transitado.
Se dieron órdenes, se organizaron rápidamente piquetes con segures, sierras, picos y barrenos de minero para encaminarse, luego, hacia la iglesia del lugar que estaba muy próxima.
Los hombres echaron abajo la puerta del templo y comenzaron a destruir, sin el más mínimo reparo todo lo que encontraban a su paso. Unos tiraban los altares al suelo, otros los partían con sierras y hachas y otros terceros los llevaban al hombro hasta la plaza donde se preparaba una gran hoguera. Santos de escayola, crucifijos, tallas antiquísimas, confesonarios, predicadera, barandillas, órgano…. Todo era arrancado y pasado por el fuego purificador de la revolución socialista. Nada quedó dentro de la iglesia, desde la sacristía hasta el campanario. Una vez todo en la hoguera la iglesia serviría como almacén de Comité Revolucionario Local.
Sin embargo, algo o alguien faltaban en aquella fiesta revolucionaria. Efectivamente, faltaba el colofón de aquella orgía sin sentido.
En la esquina de la calle que da acceso a la plaza y proveniente de la iglesia, ya totalmente desmantelada, se oyó el sonido de un cornetín de órdenes que hizo a todos paralizarse y cuadrarse como estatuas. Pensaron que algún general llegaba y les pillaba in fraganti en aquel desvarío. Sin embargo, no fue así. Pronto vieron aparecer la peana que transportaba a la Virgen el día de las Fiestas Mayores del lugar, portada por cuatro milicianos perfectamente uniformados. A sus costados, otros cuatro soldados con antorchas encendidas iluminaban la escueta procesión. Sobre la peana, una Virgen María del tamaño de un niño, vestida con manto negro bordado en oro. Sobre su cabeza una corona de oro y entre las manos recogidas en actitud de oración un rosario blanco. Cerraba la comitiva Juana la miliciana. Entraron triunfantes en la plaza mientras que la gente expectante esperaba el colofón de este montaje escénico. La corneta tocó y la comitiva dio una vuelta alrededor de la hoguera.
En un momento dado el Comité revolucionario dijo al unísono: ¡A LA HOGUERA CON LA PUTA VIRGEN! ¡No!, gritó Juana, ¡qué no es la Virgen, que es un niño! No queméis a Simplón. Todo esto es una broma y el niño no tiene culpa alguna. Para entonces, la peana, Simplón y todos los aparejos estaban en la hoguera. Juana en un gesto propio de madre, se arrojó a las llamas y sacó al niño de la hoguera.
Simplón salió del trance con importantes quemaduras en todo su cuerpo, quemaduras que tuvo que curar  en el hospital del Comité Revolucionario, naturalmente. Durante su convalecencia, Juana, no se separó en ningún momento de su lado. Bueno, en alguna ocasión lo hacía por orden expreso del Comité Revolucionario. Se trataba de ejecutar unos pagares emitidos por dicho Comité en el que estaba escrito y sellado el siguiente texto: “VALE POR UN POLVO CON LA JUANA”. Ventilado el polvo, la Juana volvía junto a Simplón (el hijo del carbonero) que pronto empezaría a trabajar para el todopoderoso Comité en la mina de carbón llamada, SE VERÁ.

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lunes, 16 de junio de 2014

Cuadernos06/2014. VALENTÍN GONZÁLEZ (EL CAMPESINO)

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No parece ser una persona muy inteligente, una que elige como modelo de vida, la ESCLAVITUD. Argumento fácil de rebatir. Cualquier persona medianamente leída habrá constatado que las grandes figuras de la historia han luchado por todo lo contrario, por la LIBERTAD. Desde nuestro Miguel Servet (quemado vivo) a Miguel de Cervantes, pasando por los innumerables individuos anónimos que han luchado por dejar a sus hijos un mundo mejor, pero sobre todo en LIBERTAD y en PAZ. “El campesino” se dio cuenta de su error, escribió este libro y, en cierta medida, se ha reconciliado con la historia.
Porque, ciertamente, el Comunismo tiene un problema o dos. Tiene un serio problema con la libertad del individuo y lo tiene, también, con el sistema de producción agrícola e industrial (explotación del hombre). Debido a su fracaso como movimiento político de raíz socialista en Rusia, China, Cuba… (sin olvidar la humillante vergüenza para el género humano de Corea del Norte), no es fácil encontrar a grupos que tomen actualmente tal denominación. Decir Comunismo es nombrar la raíz de todos los males, es nombrar a la bicha. Sin embargo hay grupos que luchan, sin apellidarse así, por extender esta acción política.
En España tenemos al PCE (Partido Comunista de España) que permanece oculto y que tiene como punta de lanza a IU. Recientemente “podemos” aparece con vestimenta roja y verde, se alía con los etarras y recibe dinero de Venezuela. Muchos son los grupos que nacen afectos a un socialismo moderado (socialdemocracia) para ir progresivamente radicalizándose y evacuando de su seno formaciones trosquistas o movimientos alternativos. Recientemente he visto por Teruel pegatinas de Puyalón, una escisión de la Chunta que no se ha publicitado en los medios de comunicación.
“El Campesino”, un hombre sin cultura que llegó a general (luego hablan de Franco) pasó por Teruel ya que participó en la famosa Batalla de Teruel. Un hombre del pueblo, hijo de anarquista y con ideas propias no era bien visto en su entorno. Aquí se dejó según sus palabras a “la flor y nata de la juventud española”... ¡muerta!, debido a una “jugarreta” de sus camaradas (entre ellos Líster).
El libro, por ser un testimonio personal, cabe recomendarlo. No se explicita los apoyos que tuvo en Rusia para realizar tamaña peripecia personal. Desde luego, imposible sin la ayuda de grupos contrarios a Stalin.
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Cuadernos06/2014. MOLESTA Y NO MOLESTA (LAS DOS VARAS DE MEDIR)

Por qué esta caricatura "molesta".
¿Quizá porque Venezuela ha sido y es refugio de los terroristas de ETA?
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Y, por qué esta caricarura "no debe molestar".
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domingo, 15 de junio de 2014

Cuadenos06/2014. PODEMOS O NO PODEMOS

VIVIMOS EN UN MUNDO DE FANTASÍA
Pensamos que una palabra o una formula mágica, "abracadabra", nos resolverá los problemas. Este pensamiento providencialista es propio de sociedades poco avanzadas. Resulta sorprendente que una nación con tan dilatada y rica experiencia, que llegó a ser un imperio, caiga en estos desvaríos. Parece que "podemos" va a ser la fórmula que resolverá todos nuestros males. La fantasía está bien, pero sólo para los relatos literarios.
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Para el que crea en la providencia, sea divina o no, encontrará que rezando a la Santísima Virgen María, al Sagrado Corazón de Jesús o a "podemos", resolverá todos sus problemas. De eso van las siguientes imágenes:
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sábado, 14 de junio de 2014

Cuadernos06/2014. CONTINÚAN LAS AVENTURAS DE "SIMPLÓN" EL HIJO DEL CARBONERO POR TIERRAS DEL MAESTRAZGO (ALIAGA)

LA MORTA
(El destino llevó a Simplón a servir de pastorcillo en una masada de Aliaga en la que, la dueña, le hizo pasar frío, hambre y duras penalidades entre  peñascos fantasmagóricos.)
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La tierra, abierta como las tripas de una oveja devorada por el lobo, dejaba entrever grandes peñascos con forma de esquirlas mastodónticas. Atormentadas formas en una naturaleza caprichosa fruto del desquiciamiento del Creador o de alguna batalla entre diablos y gigantes. Entre los altos montes y las quebradas rocas se abrían pequeños valles y celadas donde Simplón llevaba el ganado que le había encomendado su nueva ama, Juana Escorihuela. A la dueña, Juana, desde los memorables sucesos acaecidos en la época de la segunda república se le recuerda con el apelativo de LA MORTA. Esta mujer, que envolvía su alma miserable en un corpachón hombruno y sólido, vestía como un hombre, comía como un cerdo y tenía la piedad de una hiena. Sobre el labio superior derecho sobresalía, prominente, una enorme verruga con cuatro pelos gatunos. Ojos verdes de culebra de agua y manos como zarpas de orangután. Manejaba el azadón y la dalla con tal destreza que las labores domésticas se le antojaban cosa de mojigatería y endeblez propias de las débiles mujeres de la villa. Bajaba de cuando en vez a la villa arrastrando un bolso enorme con un cuaderno, un lápiz de carpintero y un bolso más menudo en su interior con un enorme fajo de billetes de banco. Era pariente de los Feced y además era la usurera de la contornada. La mujer más rica de la comarca vivía en la masada y no sabía lo que era la felicidad ni le importaba. El ajetreo constante por sacar adelante sus cuantioso patrimonio, inmueble y monetario, la tenían entretenida y sin cuajo para remilgos.
El día en que Simplón llegó a la masada con la encomienda de realizar las labores de pastoreo con un pequeño atajo de ovejas,  conoció el lóbrego habitáculo donde dormiría y el dramático paisaje a pleno aire libre donde pasaría sus días, sintió de repente el vómito y el vértigo arrancar veloces de su débil y pequeño corazón y agolparse en su boca y cabeza. Los ojos de La Morta se clavaron en el zagal y éste, atónito, sintió de repente como, una agüilla sucia y maloliente le bajaba por las piernas hasta inundar sus abarcas. En la boca sintió la espesura y el reseco amargo de la ginesta. Ella le señaló el atajo de ganado y los campos por los que debería arrastrar su, desde ahora, miserable vida. Salieron el zagal y el atajo juntos sin que, entre ambos olores, hubiera posibilidad de un mínimo espacio de ventilación ni de reposo  a una pituitaria sangrante por el choque frontal de tan distorsionantes “aromas”.
Pero aquí no acabarían las desdichas de Simplón. Todavía la vida iba a tentarle con más duras pruebas. Un día, La Morta, le espetó con tono cariñoso y doliente a la vez, hijo: ha venido a España el trueno y el dolor, hasta estos tristes páramos ha llegado lo que nadie quería, la REPÚBLICA se ha proclamado en España. Esto significa, le apostilló, que yo me bajo a la casa de Aliaga a dormir, pues ofrece más seguridad que estos montes tan solitarios. Tu permanecerás aquí cuidando y el ganado y vigilando que ningún truhán te lo robe. Por las mañanas subiré. De que el patrimonio permanezca intacto depende tu vida.
Pasaron los días, y como las desdichas no vienen solas,  nuevos quebraderos de cabeza atormentaron la insaciable voracidad de la usurera. Primero fue una Ley Republicana que establecía un salario mínimo e igual para todos los campesinos de España. No puede ser, dijo La Morta, no son lo mismo las dulces tierras de Valencia que estos áridos peñascos improductivos. Los labradores de la villa que le trabajaban sus extensas tierras pidieron el nuevo salario, ella se lo negó. Fueron al juez y este sentenció a favor de los obreros.
La Morta sintió como su cuerpo se abría en carne viva. Lágrimas de dolor humedecieron sus billetes y un nudo de impotencia la ahogaba la garganta. Trató con mucho más desdén y desconsideración a Simplón, que a cada momento y sin saber por qué, recibía un palo o un guantazo en el baticuello. Esos golpes dados al niño sin ton ni son, le producían a La Morta un gran desahogo dentro de su desasosiego. Ven aquí pardal, le decía a Simplón, que acudía una y otra vez a recibir sin merecerlo las descargas de odio de la usurera.
Con todo, se llegó un límite tal, en el que la usurera no pudo soportar más la presencia del Juez de la villa. Una noche de luna llena lo esperó tras las tapias del viejo cementerio, cuando lo tuvo a la vista, le disparó dos tiros de escopeta a bocajarro que hicieron desplomarse la frágil figura del magistrado. Las ventanas se entornaron y los vecinos vieron una sombra fantasmal correr y abandonar el lugar. Aquella noche La Morta se subió a dormir a la masada.
La claridad del día puso un charco de sangre eléctrica en la plaza de la iglesia de Aliaga. Las campanas repicaron en la Virgen de la Zarza y en el templo parroquial. Hubo un murmullo apagado de gargantas mineras, de ojos despavoridos y un agitarse los cuerpos incrédulos en torno a la sangre injustamente derramada. La Morta, la usurera, no volvió a bajar a la villa y nadie trató de subir a sus dominios. Las cosas parecían calmarse y el crimen podía permanecer impune. Simplón tuvo unos días de mayor tranquilidad pues las preocupaciones de la usurera y sus lógicos temores hacían que se olvidara del muchacho.
Pronto, sin embargo, vería Simplón como su vida tomaba otro rumbo tras aquellos años de república sometido al frío, al silencio y al olvido de estos miserables montes malditos. Comenzada la guerra llegó a Aliaga un capitán del ejército nacional que preguntó por el crimen cometido sobre el Juez, tomó declaración y llegó hasta el final de los interrogatorios. Por fin supo quién era el autor de la muerte de su hermano. Puso a La Morta frente al pelotón de fusilamiento con un obrero republicano a su derecha y otro a su izquierda. Tal fue el acto justiciero que se ejecutó sobre tan sonoro crimen.
 Las campanas sonaron de madrugada y, Simplón, viendo como arrastraban a su ama a un camión del ejército, la siguió a pie hasta la villa. Pudo ver, desde un lado de la plaza y con meridiana claridad como La Morta no dejaba caer una sola lágrima al punto de recibir la descarga de fusilería.

Una vez el cuerpo de la usurera estuvo inerte, Simplón, haciendo gala a su apodo y sin sentir el más mínimo desafecto por quien tan mal le había tratado, tomó el camino hacia Utrillas. Allí lo veremos trabajar de minero (vuelta al carbón) en los pozos de este mineral.
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Cuadernos06/2014 ROMANCE DE "O PEIROT DE SOBRARBE" PUBLICADO POR EL LIGALLO DE FABLANS DE ZARAGOZA

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