Por lo visto y por lo leído, en 1928, regalar un pararrayos para tus bodas de plata era de lo más adecuado. Santiago y Paula, de Cariñena, decidieron que lo iban a colocar en el santuario de La Virgen de Lagunas. Así lo hicieron y lo manifestaron, también, rotulando esta placa en recuerdo de suceso tan singular. Este artilugio fue inventado en 1753 por Benjamín Franklin, 175 años después ya estaba de moda en Cariñena.
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