Tal como reza el cartel anunciador, situado en el salón del Casino de Encinacorba, la actual regencia da por concluido el contrato y no renueva más. Todo estaría en su justa medida si no mediaran conflictos y malentendidos. También cabe añadir una "bronca", detonante final de una larga cadena de desencuentros. La base del conflicto radica en la forma de gestionar los recursos en un pequeño municipio de población regresiva y sólo medianamente activo en los tres meses estivales.
El "Casino de Encinacorba" en realidad un bar para los jubilados del pueblo que a su vez, recibe ayudas oficiales, carece de programación y de calendario de actividades sea del tipo que sea. Además, las "Peñas" como establecimientos cerrados, han dejado en las Fiestas Mayores el bar vacío (famosos aperitivos de antaño), con la consiguiente merma en las ganancias para el conserje.
Ítem más, en verano, el Ayuntamiento abre el bar de las piscinas mediante la contratación-concurso de nuevo personal y creando una competencia nefasta para el Casino que se tiene que "comer" el crudo y largo invierno con la máquina registradora llena de telarañas. Las piscinas, limpiamente, hacen su agosto (precisamente en este mes) y el resto del año dejan que la sequía asole al conserje del Casino.
El conflicto, pronto o tarde, tenía que estallar. Básicamente debido a una mala gestión y falta de coordinación entre la Junta del Casino y el Ayuntamiento. Cualquiera diría que este pueblo es tan enorme que no se conocen los miembros de la Corporación Municipal y los de la Junta del Casino...(y hay quien pertenece a ambas). Pero, cuando la incompetencia y el adocenamiento se expande como una "pasia" surge el socio "listo" y "aprovechado" que dicta sus normas desde su cafecito diario junto la radiador o al aire acondicionado (ahora) demasiado frío para su exquisito gusto.
Resultado es una nueva crisis y, lo peor, seguir sin aprender de los errores. Vendrá un nuevo conserje, pero ya sabemos que esto es siempre una lotería. Ahora que teníamos una gestión con una inmejorable cocina... adiós a sus exquisitas tapas.
Podría pensarse que la intención de algunos (se nos antoja) es ir siempre a peor.
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