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viernes, 17 de agosto de 2012

Cuadernos08/2012. LA CRISIS Y LOS POLÍTICOS

DEL SEÑORÍO ECLESIÁSTICO
AL SEÑORÍO POLÍTICO
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Chusé María Cebrián Muñoz
En España existe un anticlericalismo estructural que nace con la caída del viejo régimen (Monarquía Absoluta) y se instaura y toma cuerpo durante todo el siglo XIX con las desamortizaciones (los Liberales necesitaban dinero). El en siglo XX tiene, el anticlericalismo, uno de sus episodios más crueles con ocasión de la II República en la quema de conventos e iglesias y en el asesinato de monjas y curas por el mero hecho de serlo. Y es que la Iglesia había constituido, desde la Reconquista, un señorío en cada uno de los obispados de España. Catedral, Palacio Episcopal, Seminario, iglesias y conventos eran los signos externos. El cobro de los diezmos, las primicias y los aranceles otro instrumento, junto a la penitencia, del que se proveía la institución eclesial. Este poder, omnipresente y asfixiante, llegó a fatigar a un pueblo paciente y sumiso. Cuando este pueblo tuvo la oportunidad se tomó venganza de una institución que, lejos de reformarse, nos remitía a prácticas y métodos medievales.
Conforme la iglesia dejaba, con su caída, un espacio bien apetecible, nació una nueva institución que tomó pronto cuerpo y forma de señorío político. Este nuevo señorío lo constituyen todos los partidos políticos que tienen alguna representación pública, y en mayor medida PP y PSOE. Los partidos “perciben” dinero del Estado  por cada ciudadano y por cada voto emitido. Además como dueños y señores de la administración no les es difícil idear la forma de conseguir enormes sumas de dinero a cambio de favores a bancos o empresas. ¿Quién no ha oído hablar de condonación de deuda a tal o cual partido por parte de instituciones de crédito? Pero la base de su poder está en la política municipal. Como hiciera la Iglesia, en su momento, para crecer, hay que estar cerca del pueblo y reorientar su energía en beneficio propio. La base de esta estructura nace con la división de España en provincias en 1833 (Javier de Burgos) e intenta mimetizar a los obispados, no siempre lo consigue, pero la formula es: una provincia un obispado. Al principio son 49 provincias por 69 obispados, hoy son 52 provincias incluidas Ceuta y Melilla. La última reforma de la Iglesia establece que el territorio de sus diócesis coincida con el de la Comunidades Autónomas (asunto de los bienes de la Franja Oriental de Aragón).
Cuando llegan las elecciones municipales es momento, en los partidos políticos, de hacer militancia. Todo aquel que quiera ir en una lista deberá afiliarse al partido, las ventajas, le insinúan, son enormes: cualquier error que cometas estará detrás apoyándote El PARTIDO. De tal suerte que así aparecen miles y miles de militantes que de otra forma no te explicarías. Esto no es nuevo, por ejemplo, en las elecciones que trajeron a la II República, el poder monárquico tenía el control municipal. Por eso no se dieron los datos de los resultados electorales porque ganó la derecha, es decir los monárquicos. En el año 1931 España tenía 23.563.867 habitantes (23 millones y medio) y se constituyeron, tras las elecciones de abril, 80.000 concejales. Esto en una España eminentemente rural y con mucha población dispersa.
El 22 de mayo de 2011 se realizaron las últimas elecciones municipales y de ellas salieron 2.300 concejales más que en las anteriores de 2007. Este incremento de concejales es idea de los partidos, no de los ciudadanos. Cuando en los años 60 y 70 del siglo pasado la provincia de Teruel pierde hasta 70.000 habitantes, viviendo en un régimen de dictadura, nadie se inmuta y se mantiene casi intacta la estructura del poder político en la provincia. Sólo se producen pequeñas agregaciones de municipios junto a las poblaciones más importantes de la provincia: Teruel, Alcañiz y Calamocha. Algunos pueblos pasan a ser barrios, eso fue todo.
Actualmente tenemos en España 8.116 municipios y 68.462 concejales con una población, eminentemente urbana, de más de 43 millones de habitantes. Son muchísimos concejales y alcaldes y es un gasto impresionante. Pero lo que más sorprende es que partidos que se autodenominan progresistas (CHA, IU) se opongan a la reestructuración del mapa político administrativo de España. El PP ha dicho que habrá un 30% menos de dinero para la política, obligado por Europa. No se trataría de eso sólo, si se fuera consecuente, se trataría de menos municipios, de menos comarcas de menos diputación, etc. etc.
La propuesta de un político inteligente debe ser la de reestructurar el SEÑORÍO, sino, pasará como con la Iglesia Católica. Del anticlericalismo estamos pasando al antipoliticismo. Es ya toda una corriente de opinión, en este sentido, la que circula en la calle e Internet. Si los políticos se hacen opacos, como se hizo la Iglesia, les pesará.
El funcionamiento interno de los partidos es a lo menos ademocrático, formándose las llamadas “corrientes de opinión” (cada vez menos, pues los partidos controlan más férreamente a sus militantes con una disciplina sin fisuras). Estas corrientes no son otra cosa que grupos de personas que establecen lazos de complicidad y luego se reparten los puestos en la administración de Estado una vez ganadas las elecciones. La falta de liderazgo, de crítica interna y la adhesión inquebrantable al “jefe” regional constituyen la triste realidad de esta institución que debería autofinanciarse para luego ir con manos limpias a gestionar la administración pública. Pero, lo cierto es que cuando se llega a ese estatus el “árbol” ya ha crecido bien torcido. Junto a la corrupción, se hace visible la incompetencia de la mayoría de sus miembros.
A nivel local da la impresión de que los “racioneros” de AYER, famoso poema de Jerónimo Lafuente, hayan cambiado el hábito religioso por el de político. Así se les ve medrar de lustrosos. Encinacorba también tuvo Capítulo Eclesiástico.
AYER
¡Oh, Teruel, patria querida,
donde nacieron mis padres,
donde nací también yo,
por mi desgracia algo tarde,
pues no me tocó al venir
ni la más mínima parte
de una de aquellas raciones
de que disfrutaban antes
los hijos de la ciudad
y de teruelanos padres,
sin más ni otro sacrificio
que vestirse de estudiantes,
ir algún tiempo a las aulas,
o aprender con algún padre
a mal decir una misa
y mal cantar una salve,
algunos casi en latín,
en gringo la mayor parte!
¡Oh, racioneros ilustres,
famosos capitulares,
de los obispos martirio,
pesadilla de los frailes,
tormento de prebendados
 y clérigos de otra sangre;
adorno el más necesario
de la plaza y los portales!
Aún me parece que os veo,
como allá en mis mocedades,
abrumados bajo el peso
de aquel sombrero gigante,
que para toldo de un carro
sirviera, y aún fuera grande;
embarcados en zapatos
de adobados cordobanes,
con suelas de a cuatro dedos
y orejas descomunales,
de los que confeccionaban,
baratos, casi de balde,
Madrones y Caraesanto
y otros maestros del arte.
Aún me figuro que os veo
por esas plazas y calles,
persiguiendo lugareñas,
para saber cuanto valen
un cuelgo de codornices,
 una liebre… así de grande,
o un cabrito de buen peso;
pues ni el deán, ni el alcalde
comían huevos más frescos,
ni más gordos recentales,
ni truchas más exquisitas.
Mejor que vosotros, nadie
sabía cuando llegaba
las manzanas de Pitarque,
las ricas uvas de Olba,
las peras incomparables
de Albarracín y los quesos,
celebrados por Cervantes,
de Tronchón… ¡Ah que desgracia!
¡Cómo ha de ser! nací tarde,
y no llegué ¡suerte negra!
ni a racionero, ni a fraile!...
. . . . . . . . .
Esto cantaba un labriego,
que venía, al caer la tarde,
con un azadón al hombro
por el camino del Carmen.
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Poema de Jerónimo Lafuente
Páginas 45,46 y 47 del libro titulado “POR MI PUEBLO”

Cuadernos08/2012. LAS MANOS EN ALTO

EL CARNÉ
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Chusé María Cebrián Muñoz
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En este país uno no es nadie sin un carné. Desde los niños más pequeños, hasta la tercera edad, hay que ir provisto de tu correspondiente carné. Luego el carné no sirve para nada, pero tenemos esa manía. El único que me es útil es el documento nacional de identidad, pero porque te lo exigen en las instancias oficiales y en los bancos. El resto es pura filfa. Hay carnés de lo más diverso y pintoresco, pero apenas sirven para algo más que para llamar a la hilaridad durante unos minutos. Los hay en todos los regímenes políticos y en todas las escalas sociales, en todas las actividades de la vida y en todo negocio u ocio. De lo que no ha habido ha sido carné de maricón (que yo sepa), pero sí de puta. En los gremios, en los sindicatos, en las asociaciones, etc. etc.  Lo que resulta curiosos es que en la dictadura de Franco aquellas actividades ilegales o ilegalizadas lo primero que hacían era un carné. Te enseñaban con ufano orgullo el carné de miembro del sindicato de trabajadores de la enseñanza: ¡prohibidísimo! Sin embargo, eso de llevar carné debía ser muy importante pues la autoridad te decía: “le voy a retener a usted el carné”. El individuo era, por sí mismo, un don nadie, sin embargo “quitarte” el carné, eso sí dolía. Ahora duele si te quitan el de conducir.
Los carnés como los regímenes políticos pasan de moda y quedan en nada. Enseñas ahora un carné de la OJE y la gente te dice: … y eso ¿qué es? ¡Hombre!, le dices irritado, pues de tiempos de Franco. ¡Ah, bueno! Vaya rollo. Así que es bueno sacar los carnés que uno tenga archivados para ver si sirven, al menos, para sacar una última sonrisa. Me mal pienso que ni para eso. El carné alcanzó su valor supremo en aquellos tiempos heroicos de la dictadura, cuando la policía te decía aquello de: “LAS MANOS EN ALTO Y EL CANÉ EN LA BOCA”. Hoy, ya no hay nadie que te diga estas cosas tan sublimes. Era una frase total y era equivalente a esa otra que habla de: “ponerte los cojones por corbata”. Eso era exactamente lo que quería la policía que sintieras.  Ellos sabían lo que te tenían que decir y tú los comprendías perfectamente. El elemento vehicular era el CARNÉ. En toda dictadura que se precie el carné es el elemento clave. Sin embargo, gracias a Dios, hoy parece que los tiempos corren en otra dirección y la gente joven, el estudiante o el minero, ya no sienten ese agudo cosquilleo de los escrotos golpeándote las amígdalas.  El último momento heroico de nuestra historia reciente fue cuando Tejero amenazó a sus señorías en el Congreso de los Diputados, un 23 de febrero, pistola en mano. Los diputados (esto no se vio en la tele) tumbados en el suelo se reían por lo bajinis. Tejero no les pidió el carné y el Golpe de Estado resultó como un chiste de Gila. Todo el mundo sabe que, en España, todo empieza pidiéndote el carné, ¡hombre!
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martes, 14 de agosto de 2012

Cuadernos08/2012 ENCINACORBA Y EL CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE LA VÍA ROMANA CESARAUGUSTA-LAMINIO.

Piedra Miliario encontrada en Encinacorba
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EL ACUEDUCTO ALBARRACÍN-CELLA
 Y LA VÍA ROMANA CESARAUGUSTA-LAMINIO
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Por Chusé María Cebrián Muñoz
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Maria de los Ángeles Magallón Botaya en su libro titulado “La red viaria romana en Aragón” describe el trayecto de este importante camino que traza el Imperio Romano para comunicar el valle del Ebro con el sur de la Península Hispánica. La vía, partiendo de la Puerta Cinegia de Zaragoza, toma la ruta del río Huerva, pasando primero por Contrebia (actual Botorrita), donde se encuentran importantes restos romanos ya que este asentamiento era un nudo viario (aquí se juntan dos vías). Sigue el camino hasta Muel población que tiene un pantano o presa romana sobre el río. Saliendo de este municipio la vía deja el cauce del río Huerva y tras atravesar una loma pasa al cauce del río Frasno. Estamos en la llanura de Cariñena y tras atravesar Longares, siguiendo por el Camino Viejo de Cariñena, la vía llega a Cariñena. De aquí, y para salvar el puerto del Alto de San Martín, describe un trazado muy próximo al del ferrocarril. En Encinacorba queda todavía, en la villa, el topónimo del “Coso” para una calle que pudo ser el perímetro de un campamento romano establecido para acometer las obras del puerto. En este municipio se ha encontrado un Miliario que se ha llevado a la Universidad de Zaragoza para su estudio. Ya en el Campo Romanos encontramos varios puentes para atravesar el Huerva que pertenecen a esta vía. Llegamos así a la Venta del Cuerno (Carae) ahora junto a la autovía Mudéjar. De aquí, la vía, baja al Jiloca por la rambla de Cuencabuena y sigue por este río para llegar a un núcleo muy importante, se trata de la ciudad celtibero-romana de “La Caridad” en Caminreal. En esta ciudad, junto con algunos yacimientos todavía sin excavar en el Alto Jiloca, pudo ser una zona de muy importante valor estratégico para los romanos. Se trata del hiero de las minas de Ojos Negros. Se cita la especial maestría de los nativos para la elaboración de espadas y material de trabajo, con el hierro. También se señala que los celtíberos fueron el último pueblo conquistado por los romanos debido a que sus armas eran de mayor temple que las que traían ellos de Roma. Continúa la vía por Villafranca donde se señala una represa romana y así llegamos, tras pasar la laguna del Cañizar, a Cella, destino de las aguas del Acueducto Romano Albarracín-Cella. De Albarracín sube la calzada hasta el nacimiento del río Tajo y por este punto deja el actual Aragón.
Como puede comprobarse, en el Alto Jiloca había en esta época abundante agua, pues tenemos referencia de una extensa laguna (El Cañizar), una presa en Villafranca del Campo y los famosos Ojos del Jiloca en Monreal del Campo. Partiendo del absurdo de que Cella tuviera en aquella época 95.000 habitantes. La pregunta es inmediata, ¿para qué construir una obra de tal envergadura? ¡Estaban locos los romanos, verdaderamente? ¿Por qué para construir el acueducto, trazan el túnel más largo de todos los construidos por el Imperio Romano, sin inmutarse?
 Creo que la respuesta está en el hierro.
 Para construir el acueducto se utiliza sólo hierro, es una obra totalmente excavada a pico. Pero a su vez, el agua del acueducto al llegar a Cella, se convierte en energía potencial. La energía potencial, que es la que posee un cuerpo por su posición en altura, se utiliza para muchas cosas. Se pueden mover molinos harineros y con ellos alimentar a los obreros de las minas y de las fraguas. Se pueden mover batanes y apelmazar la lana, Albarracín es una zona de especial riqueza lanera. Se pueden mover martillos sobre yunques para forjar el hierro. Además de todo esto, el agua puede servir luego, para beber, para los baños y para el riego de los campos.
Así se explicaría que los romanos al unir el valle del Ebro con el sur peninsular eligieran esta ruta y no otra. Fue una vía a cuyo costado se desarrolló toda una infraestructura productiva. Yo os recomiendo visitar el Centro de Visitantes del Acueducto Romano Albarracín- Gea-Cella y que os hagáis algunas preguntas sobre el tema. La visita será muy instructiva. Mi conclusión es que la vía romana y el acueducto romano son complementarios. Así mismo, pedimos para Encinacorba el Centro de Interpretación de la Vía Romana Cesaraugusta Laminio.

Cuadernos08/2012. SANTA QUITERIA DE ENCINACORBA

Imagen preservada de Santa Quiteria.
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Nuestra Señora del Mar, El Cristo del Esconjuradero, San Esteban, Santa Cruz, San Roque, Santa Quiteria y San Antón son algunas de las más importantes advocaciones religiosas que tiene la villa de Encinacorba. El cura párroco, don Ernesto, se preocupó en su día de recoger aquellas piezas religiosas que iban quedando abandonadas conforme el culto se perdía, en la larga y decadente época que ha vivido la villa. Se recogió el Cristo y las tablas góticas (ya, totalmente restauradas) del Esconjuradero (ermita que merece su recuperación). Se guardó en la iglesia, también, el cuadro de la ermita de Santa Cruz (ahora en el baptisterio) y guardó, con especial cuidado, la imagen de Santa Quiteria cuando esta ermita no pudo continuar en el culto por causa de su deterioro. Una vez que se ha tomado conciencia del valor patrimonial que posee la villa y que parece que la ermita de Santa Quiteria (de estilo pregótico) va a ser restaurada, algunas de estas imágenes, siquiera sea temporalmente, volverán a ocupar el sitio que les corresponden en su doble vertiente: para el culto religioso y para disfrute artístico.
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Se celebra su fiesta el día 16 de agosto. Hay "Rueda de San Roque".
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Celebra su fiesta el 17 de enero. Se iba hasta el peirón, se celebraba misa y se bendecían a los animales.
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