
Aragón ye o
mío país. Construido de norte a sur. Desde las altas montañas hasta los valles
anchos y profundos. Con pastos para el ganado y tierras para el cultivo. Hecho
por infinidad de generaciones y heredado temporalmente. Sobre su piel rugosa pero suave, los caminos y las sendas. Los ríos y riachuelos que van abriendo herida
de carne y tierra. Dormido sobre centenarios olivares. Sobre rojos viñedos
otoñales. Sobre montañas y somontanos de color. Lleno de frutos y semillas.
Adornado con fuentes y praderas. De verde pino, de azul carrasca, de prados de
ababoles para mayo y espinos blancos en abril. Lo barre y ventila el cierzo,
que es el señor universal de los vientos. Paja de trigo, grano de uva y liquido
dorado de la oliva. Aquí, el agua se remansa y riega la dulce vega. Allá, el
corzo corre libre por el cielo. Por la inmensidad de su cúpula celeste miles de
aves anidan en el mundo de los sueños. Ye o mío país. Frágil como el cristal y
dulce como la miel. Azucena perdida en la cuneta y ciprés enhiesto en el otoño.
Por qué tus hijos abandonan el manto dulce de tu tierra fresca. Cerradas las
cancelas, el polvo del silencio recorre las calles y las tapias de las
cerradas. Una oveja bala y, un mochuelo, gime en el silencio del tronco horadado del
chopo cabecero. Adorable país deshabitado y triste. Hoy quiero asomarme a tu
orilla para contemplar tanta belleza, ahora acidulada. Un corazón que sueña. El
abrazo gentil de la mañana. El gorrión sarmentero en vuelo presuroso sobre el
grano perdido. El tañer de las campanas de la iglesia, llamando a misa
vespertina. Dulces geranios en la ventana y visillos primorosamente bordados.
El ramo de olivo seco de la última Semana Santa. Aragón ye o mío país. Para cuando el estío
regrese y las frutas del huerto maduren. Para la fiesta mayor y para la muda de
misa de doce. Para las risas en las calles y el bullicio en las peñas. De nuevo
un espejismo y, de nuevo, el silencio en las barderas y el musgo en las umbrías.
Pañuelos al viento y un adiós lejano y frío. Aragón aterido, desolado,
abandonado…ye o mío país.

LAS GOLONDRINAS
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