IGLESIA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL
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Por la calle del Espino llegamos a la iglesia de la villa que es enorme, poderosa, con baldaquino y multitud de altares bien labrados. A los pies tiene dos torres que franquean la entrada principal. Como el caserío está asentado en las laderas de la Sierra de Algairén, sobre tierra royal, el material de construcción básico ha sido siempre la arcilla, ya sea en forma de tapial o de adoba. La iglesia está firmemente consolidada con ladrillo cocido y soporta una enorme cúpula en el crucero que le da un gran empaque. Entramos en la iglesia en el momento de la misa y nos encontramos con nuestro amigo Ernesto Valenzuela, párroco de la misma, y también de Encinacorba. Nos cuenta que estas arcillas se amasaron con las aguas del río-arroyo Plogar que tributa al Frasno cuando hay avenida y muere por endorreísmo en la Virgen de Lagunas. En la lonja del Ayuntamiento hay un cartel publicitario que dice lo siguiente de la iglesia:
“La parroquial de Aguarón se sitúa en el centro neurálgico de la población, y su volumen destaca prácticamente desde cualquier vista panorámica de la localidad. La inauguración de este templo tuvo lugar en el año 1770, por lo que se trata de una obra que sigue las formas del estilo barroco, si bien por estas fechas este arte ya comenzaba su decadencia.
Su desarrollo en planta consta de tres naves y un crucero cubierto por cúpula semiesférica, elevada sobre cuatro pechinas y tambor, manifestándose al exterior por una cubierta de azulejos y una cubierta en su clave.
Sin duda al visitarla lo que más impresiona es su fachada monumental, flanqueada en ambos lados por dos altas torres. Toda esta fachada, salvo su basamento de piedra, se realizó en ladrillo, el material constructivo por excelencia en la zona, siguiendo de este modo la tradición mudéjar de estas tierras.
Pero si su exterior merece una contemplación atenta, lo mismo ocurre con su interior, donde se conservan varios retablos de distintas épocas, de los siglos XVI, XVII y XVIII, y sobre todo se salvaguardan interesantes tallas renacentistas y un espléndido órgano.”
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