23 de abril
Llegamos al año 2012 con una crisis económica importante a nivel
europeo. En España y en Aragón se están revisando nuestros gastos, los gastos
de las administraciones públicas y la posibilidad de que algunas de estas
instituciones puedan estar efectuando tareas duplicadas. Se alzan voces con la
demanda de suprimir alguna de ellas. Conviene, sin embargo, tener claro algunas
cosas. En primer lugar, la supresión de alguna entidad administrativa, como las
Diputaciones Provinciales, requiere una reforma de la Constitución al estar éstas
reflejadas en nuestra Carta Magna. También en Aragón tenemos constituida una
administración más que en el resto de España, se trata de las Comarcas. Por
todo ello, en Aragón se ve más justificado que en ninguna otra parte la
revisión de nuestro sistema de administraciones públicas. En esencia se
trataría de suprimir las Diputaciones Provinciales, de delimitar claramente el tamaño administrativo
de las Comarcas, desvincularlas de la función política y por último agrupar ayuntamientos para hacerlos más eficaces.
No se trata de borrar la entidad histórica, cultural, económica y social de
cada pueblo o villa sino de hacerla viable reduciendo los costes
administrativos al máximo. Nadie puede
negar que nuestro sistema administrativo actual está sobredimensionado y que
nuestro territorio, pobre en recursos, no puede hacer frente a estas cargas lo
que lastra la economía y hace inviables, ahora sí, a los pueblos. Estamos
regidos desde instancias europeas (los agricultores lo saben bien), pasando por
la administración española, la autonómica, la provincial, la comarcal y la
local. Es hora de dejar claro el sistema administrativo que nos debe regir, de
lo contrario, será la propia crisis la que nos obligue a la fuerza.
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