ESTAR EN LO QUE SE CELEBRA
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Cuando uno está totalmente
embebecido en un asunto suele perder la noción del tiempo, a esa actitud le
llamamos, “estar en lo que se celebra”. El asunto que nos trae (que
compartimos) es la Semana Santa que conmemora la muerte y celebra la
resurrección de Jesús. Mucha gente “no está en lo que se celebra” preocupado por el tiempo, el turismo, la
economía y otros mil asuntos mundanos, personales o familiares. Por ello, desde
antaño, son precisas las imágenes para centrarnos.
Antes de que la ciencia inventara nuevas
formas de representación, el arte se hizo hueco en estos actos litúrgicos y
creo EL PASO. En él se condensa toda la espiritualidad religiosa y todo el
drama humano del dolor y de la muerte... También, de la vida. Seguramente, en
ESTE HOMBRE que transita sobre costaleros por las calles acompañado de su
dolorida MADRE encontrará, el ciudadano de a pie, algún consuelo para los
traumas cotidianos que inevitablemente padecemos todos los seres humanos. Por
ello, sea cierta o no la historia de ese Jesús cargando con una Cruz, Él es el
espejo que refleja todas las vicisitudes humanas (Ecce Homo: he aquí al
hombre).
Por esa razón, la celebración transciende lo
puramente religiosos y se convierte en un fenómeno de masas. Pero la llegada de
turistas y de viajeros o el trajín de estos días tan atareados, no deben
distraernos y apartarnos de LO QUE SE CELEBRA.
Feliz Semana Santa a todos, a los
creyentes, a los no creyentes y a los agnósticos. A los que participan
activamente en las cofradías, a los que procesionan o a los que, simplemente,
las disfrutan desde el goce estético. También a los que aprovechan para salir
al campo en esta primavera que renace.
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