Un lema desafortunado
*****
MARXISMO Y CRISTIANISMO
(¿Quién liberará al pueblo esclavizado de Corea del Norte?)
(¿Quién liberará al pueblo esclavizado de Corea del Norte?)
*
Era Semana Santa en Encinacorba.
En la televisión echaban una cinta de Juan XXIII (el Papa bueno). La película
termina con la Crisis de los Misiles en Cuba y la primera sesión de Concilio
Ecuménico Vaticano II. Es el periodo de la llamada Guerra Fría y uno de los
momentos cruciales en la historia de la humanidad. Aquí no cabe ir con ambages.
Si le Edad Contemporánea se caracteriza
por la lucha desaforada por el poder, en este caso se trataba de la
hegemonía mundial. Las dos superpotencias que dominaban el planeta, La URSS de
régimen comunista y los EEUU de régimen capitalista, habían almacenado tantos
misiles nucleares para un hipotético enfrentamientos que su potencia podría
destruir la tierra varias veces. Entre los dos aparece la Iglesia Católica, una
institución que ha jugado un papel determinante en el mundo occidental durante
siglos.
Tras la muerte de Juan XXIII sube
al papado Pablo VI que dará forma y culminará la gran obra del Concilio que
abrió su predecesor. Pero, lo más destacable de este Concilio Ecuménico es la
formulación de la llamada Teología de la Liberación. Un intento de conectar con
el mundo comunista. Se dice que, bajo la batuta del clero francés, nace una
doctrina directamente conectada con la III Internacional Comunista y en la que
se trataba de liberar a los pueblos oprimidos de la tierra. Tan leve y
superficial formulación dará y aún da, muchos problemas en todo el planeta.
Uno de los frutos más granados de
este nuevo concepto es el Cura Pérez de Alfamén. Se pasa al campo comunista y
sigue una máxima que respalda tanto el comunismo como el cristianismo: LA
LIBERACIÓN DE LOS PUEBLOS OPRIMIDOS. El Cura Pérez llega a ser comandante el jefe
de la milicia colombiana. Abandona la cruz y la doctrina social de la Iglesia
para abrazarse al marxismo e imponer a tiro de fusil una nueva ideología
liberadora. Si cuando entró de cura pretendía llevar las almas al cielo, ahora,
trata de conseguirles el paraíso en la tierra dentro de un régimen comunista.
Hoy sabemos que los pueblos “liberados” por los regímenes comunistas viven peor
y carecen del más preciado don de los hombres: la libertad. Todos los regímenes
comunistas impiden la salida de los ciudadanos de esas fronteras donde dicen
que han construido el paraíso y donde reina la justicia y la libertad.
Tanto la III Internacional como
el Concilio Vaticano II fueron más allá de un principio respetados por todos:
LA LIBERACIÓN DE LOS PUEBLOS COLONIZADOS. Una vez un Estado es soberano la
lucha por el poder debe ser leal, democrática y ajustada a la ley.
Pero la Teología de la Liberación
no sólo creó problemas en América latina, aquí en España, también los creó y de
una dimensión cuyas cicatrices están, aún, por cerrar. Particularmente
dolorosos para los creyentes fue lo sucedido en la mitad oriental de Aragón,
aquella mitad que fue ocupada por las tropas republicanas en la pasada Guerra
Civil (36-39). En el verano de 1936 los pueblos fueron ocupados por columnas de
Anarquistas, socialistas, comunistas y POUM. Además de otros múltiples
asesinatos, mataron a los curas y quemaron todo el continente de las iglesias,
convirtiendo éstas en almacenes para todo tipo de actividades. La Iglesia
española y particularmente la aragonesa sufrió una de las mayores persecuciones
desde la época del Imperio Romano. Por esta razón, tras la Guerra Civil (36-39) el Vaticano apoyó a Franco en cuyas
monedas podía leerse: CAUDILLO DE ESPAÑA POR LA GRACIA DE DIOS. Lema que
reflejaba el apoyo de la Iglesia a un régimen que le había liberado del
comunismo.
Pero, por causa de esta nueva
Teología de la Liberación y en el tramo final de la dictadura franquista,
fueron apareciendo los “curas obreros”. Unos, más coherentes, abandonaron el sacerdocio
y se casaron marchándose a una gran ciudad donde se les perdió la pista. Otros,
más tercos, permanecieron entre nosotros dando testimonio cierto de sus nuevas
y avanzadas ideas???. La gente no podía entender de ninguna manea que, cuarenta
años después de haber quemado la iglesia los marxistas, ¡oh sorpresa!, el
cura del pueblo era, ahora, comunista.
Desarrollaba una actividad laboral y desobedecía a su propio obispo. Se
encerraba con los obreros en la iglesia, hacía en el templo asambleas y hasta
llevaba cantautores comunistas (Labordeta) a cantar sobre altares cuyos
retablos habían quemado sus correligionarias hacia tan sólo cuarenta años.
Todo ello causó un gran
desconcierto entre los fieles y quebrantó su fe. Murió Franco y vino la
democracia. Vinieron otros Papas. Cayó el “Telón de Acero”. Juan Pablo II
abolió la Teología de la Liberación. El gran desarrollo de las comunicaciones
nos han enseñado que los regímenes
comunistas no son liberadores, todo lo contrario: son opresores del
pueblo que dicen defender.
Alfamén es hoy un pueblo
laborioso lleno de emigrantes procedentes de países que han sufrido o sufren
regímenes dictatoriales. En Alfamén hay muchos rumanos, un país que estuvo bajo
la bota del comunismo y quedó en subdesarrollo y con altísimas cotas de corrupción.
Marroquíes, una nación vecina que sometida a la teocracia de un rey cuyo poder
es casi absoluto y, aún siendo de los países de religión musulmana más
avanzados en el orden social, nos impactan sus conductas de sometimiento de la
mujer, etc. etc.
Alfamén sí que está haciendo
esfuerzos por la liberación (no de pueblos) pero sí, de muchos individuos
dándoles cobijo, trabajo y un lugar
donde dignificar su vida.
Desconfiad de aquellos que
promueven doctrinas capaces de liberar a la humanidad entera. Confiad en el
trabajo sencillo y humilde de la gente, de esa gente que se esfuerza por poner
un granito de arena para que todo vaya un poco mejor cada día.
*
*
Esta vivienda se construyó sobre el solar de la casa donde
nació el Cura Pérez.
*
El dueño nos contó los pormenores de la construcción de esta
vivienda, en el mismo solar de la que habían poseído los padres de Manuel Pérez.
*
*
*
*
*
*
*
La emigración, también golpeó esta localidad.
*
*











