Nubes sobre
Teruel al ocaso
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“ENTENDIENDO LAS
NUBES”
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23 DE MARZO, DÍA
METEOROLÓGICO MUNDIAL
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La preocupación
por el “tiempo” y especialmente por las lluvias y las nieves es constante a lo
largo de la historia de la humanidad, sin embargo, por lo que respecta a Aragón
este interés, esta preocupación, se acrecienta desde mediados del siglo XIX.
¿Las razones? Son, fundamentalmente, económicas y producidas por diversas
crisis.
Antes del año
1840, año en que Mariano Castillo publica su primer calendario anual ya se
habían producido diversos acontecimientos de singular importancia en Aragón. El
primero, y muy importante, fue las primera Guerra Carlista que empobreció
nuestros pueblos y rompió las líneas de abastecimiento y exportación de lana y
manufacturas de la lana. Se rompe la Ruta de la Lana que evacuaba toda la que
se producía en el Sistema Ibérico de las provincias de Teruel y parte de
Zaragoza.
Siendo Aragón
históricamente un “Reino de Pastores” el asunto era de vital importancia. Si a
esto añadimos la aparición de nuevas fibras vegetales que entran en competencia
y de precio más bajo, tenemos una idea del asunto.
El primer
concepto es aquel que nos indica que la oveja va a donde está el pasto. Por
esta razón aparece la “trashumancia” (práctica extendida a toda España). Mientras
que la primera fuente de riqueza fue la lana, el clima, “el tiempo” interesaba
relativamente poco aunque siempre interesó). Conforme la lana va perdiendo
importancia económica, hay que completar la renta familiar con la agricultura.
Pero, mientras que la oveja va al pasto, la sementera, de ninguna manera va a
la lluvia. De tal manera que, si no llueve, no hay cosecha. Muchos años son los
de malas cosechas, cosa que no se producía con la economía de la lana.
El camino
inverso lo han hecho los apicultores. Antiguamente los colmenares eran
edificios de tapial o, en algunos casos, de adobe y piedra fijos e inamovibles.
Ahora, la apicultura se desarrolla en cajas que se transportan donde está la
flor. Para el apicultor, el problema ya no está tanto en "el tiempo" como en
encontrar el sitio en el que se ha producido la lluvia o no ha helado, para
encontrar buena flor.
Mariano
Castillo, es la respuesta a la demanda de una amplísima capa de población que
empieza a vivir, pendiente del tiempo en el
siglo XIX. En la actualidad la playa o el esquí, la Semana Santa,
el turismo, el deporte y los viajes en
especial, tienen una fuerte dependencia del tiempo. Los Marianos Castillos de la actualidad, dan respuesta en los
telediarios (espacio del tiempo) a esta demanda social.
El tiempo es de
tremenda actualidad hoy en día y señala el estrés que produce en las personas
la incertidumbre del suceso meteorológico. No es raro ver en el ascensor a un
vecino manipular el móvil y consultar el tiempo. “EL TIEMPO” se ha convertido
en una obsesión… aunque ni siquiera tengas que viajar.
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