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lunes, 16 de junio de 2014

Cuadernos06/2014. VALENTÍN GONZÁLEZ (EL CAMPESINO)

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No parece ser una persona muy inteligente, una que elige como modelo de vida, la ESCLAVITUD. Argumento fácil de rebatir. Cualquier persona medianamente leída habrá constatado que las grandes figuras de la historia han luchado por todo lo contrario, por la LIBERTAD. Desde nuestro Miguel Servet (quemado vivo) a Miguel de Cervantes, pasando por los innumerables individuos anónimos que han luchado por dejar a sus hijos un mundo mejor, pero sobre todo en LIBERTAD y en PAZ. “El campesino” se dio cuenta de su error, escribió este libro y, en cierta medida, se ha reconciliado con la historia.
Porque, ciertamente, el Comunismo tiene un problema o dos. Tiene un serio problema con la libertad del individuo y lo tiene, también, con el sistema de producción agrícola e industrial (explotación del hombre). Debido a su fracaso como movimiento político de raíz socialista en Rusia, China, Cuba… (sin olvidar la humillante vergüenza para el género humano de Corea del Norte), no es fácil encontrar a grupos que tomen actualmente tal denominación. Decir Comunismo es nombrar la raíz de todos los males, es nombrar a la bicha. Sin embargo hay grupos que luchan, sin apellidarse así, por extender esta acción política.
En España tenemos al PCE (Partido Comunista de España) que permanece oculto y que tiene como punta de lanza a IU. Recientemente “podemos” aparece con vestimenta roja y verde, se alía con los etarras y recibe dinero de Venezuela. Muchos son los grupos que nacen afectos a un socialismo moderado (socialdemocracia) para ir progresivamente radicalizándose y evacuando de su seno formaciones trosquistas o movimientos alternativos. Recientemente he visto por Teruel pegatinas de Puyalón, una escisión de la Chunta que no se ha publicitado en los medios de comunicación.
“El Campesino”, un hombre sin cultura que llegó a general (luego hablan de Franco) pasó por Teruel ya que participó en la famosa Batalla de Teruel. Un hombre del pueblo, hijo de anarquista y con ideas propias no era bien visto en su entorno. Aquí se dejó según sus palabras a “la flor y nata de la juventud española”... ¡muerta!, debido a una “jugarreta” de sus camaradas (entre ellos Líster).
El libro, por ser un testimonio personal, cabe recomendarlo. No se explicita los apoyos que tuvo en Rusia para realizar tamaña peripecia personal. Desde luego, imposible sin la ayuda de grupos contrarios a Stalin.
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Cuadernos06/2014. MOLESTA Y NO MOLESTA (LAS DOS VARAS DE MEDIR)

Por qué esta caricatura "molesta".
¿Quizá porque Venezuela ha sido y es refugio de los terroristas de ETA?
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Y, por qué esta caricarura "no debe molestar".
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domingo, 15 de junio de 2014

Cuadenos06/2014. PODEMOS O NO PODEMOS

VIVIMOS EN UN MUNDO DE FANTASÍA
Pensamos que una palabra o una formula mágica, "abracadabra", nos resolverá los problemas. Este pensamiento providencialista es propio de sociedades poco avanzadas. Resulta sorprendente que una nación con tan dilatada y rica experiencia, que llegó a ser un imperio, caiga en estos desvaríos. Parece que "podemos" va a ser la fórmula que resolverá todos nuestros males. La fantasía está bien, pero sólo para los relatos literarios.
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Para el que crea en la providencia, sea divina o no, encontrará que rezando a la Santísima Virgen María, al Sagrado Corazón de Jesús o a "podemos", resolverá todos sus problemas. De eso van las siguientes imágenes:
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sábado, 14 de junio de 2014

Cuadernos06/2014. CONTINÚAN LAS AVENTURAS DE "SIMPLÓN" EL HIJO DEL CARBONERO POR TIERRAS DEL MAESTRAZGO (ALIAGA)

LA MORTA
(El destino llevó a Simplón a servir de pastorcillo en una masada de Aliaga en la que, la dueña, le hizo pasar frío, hambre y duras penalidades entre  peñascos fantasmagóricos.)
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La tierra, abierta como las tripas de una oveja devorada por el lobo, dejaba entrever grandes peñascos con forma de esquirlas mastodónticas. Atormentadas formas en una naturaleza caprichosa fruto del desquiciamiento del Creador o de alguna batalla entre diablos y gigantes. Entre los altos montes y las quebradas rocas se abrían pequeños valles y celadas donde Simplón llevaba el ganado que le había encomendado su nueva ama, Juana Escorihuela. A la dueña, Juana, desde los memorables sucesos acaecidos en la época de la segunda república se le recuerda con el apelativo de LA MORTA. Esta mujer, que envolvía su alma miserable en un corpachón hombruno y sólido, vestía como un hombre, comía como un cerdo y tenía la piedad de una hiena. Sobre el labio superior derecho sobresalía, prominente, una enorme verruga con cuatro pelos gatunos. Ojos verdes de culebra de agua y manos como zarpas de orangután. Manejaba el azadón y la dalla con tal destreza que las labores domésticas se le antojaban cosa de mojigatería y endeblez propias de las débiles mujeres de la villa. Bajaba de cuando en vez a la villa arrastrando un bolso enorme con un cuaderno, un lápiz de carpintero y un bolso más menudo en su interior con un enorme fajo de billetes de banco. Era pariente de los Feced y además era la usurera de la contornada. La mujer más rica de la comarca vivía en la masada y no sabía lo que era la felicidad ni le importaba. El ajetreo constante por sacar adelante sus cuantioso patrimonio, inmueble y monetario, la tenían entretenida y sin cuajo para remilgos.
El día en que Simplón llegó a la masada con la encomienda de realizar las labores de pastoreo con un pequeño atajo de ovejas,  conoció el lóbrego habitáculo donde dormiría y el dramático paisaje a pleno aire libre donde pasaría sus días, sintió de repente el vómito y el vértigo arrancar veloces de su débil y pequeño corazón y agolparse en su boca y cabeza. Los ojos de La Morta se clavaron en el zagal y éste, atónito, sintió de repente como, una agüilla sucia y maloliente le bajaba por las piernas hasta inundar sus abarcas. En la boca sintió la espesura y el reseco amargo de la ginesta. Ella le señaló el atajo de ganado y los campos por los que debería arrastrar su, desde ahora, miserable vida. Salieron el zagal y el atajo juntos sin que, entre ambos olores, hubiera posibilidad de un mínimo espacio de ventilación ni de reposo  a una pituitaria sangrante por el choque frontal de tan distorsionantes “aromas”.
Pero aquí no acabarían las desdichas de Simplón. Todavía la vida iba a tentarle con más duras pruebas. Un día, La Morta, le espetó con tono cariñoso y doliente a la vez, hijo: ha venido a España el trueno y el dolor, hasta estos tristes páramos ha llegado lo que nadie quería, la REPÚBLICA se ha proclamado en España. Esto significa, le apostilló, que yo me bajo a la casa de Aliaga a dormir, pues ofrece más seguridad que estos montes tan solitarios. Tu permanecerás aquí cuidando y el ganado y vigilando que ningún truhán te lo robe. Por las mañanas subiré. De que el patrimonio permanezca intacto depende tu vida.
Pasaron los días, y como las desdichas no vienen solas,  nuevos quebraderos de cabeza atormentaron la insaciable voracidad de la usurera. Primero fue una Ley Republicana que establecía un salario mínimo e igual para todos los campesinos de España. No puede ser, dijo La Morta, no son lo mismo las dulces tierras de Valencia que estos áridos peñascos improductivos. Los labradores de la villa que le trabajaban sus extensas tierras pidieron el nuevo salario, ella se lo negó. Fueron al juez y este sentenció a favor de los obreros.
La Morta sintió como su cuerpo se abría en carne viva. Lágrimas de dolor humedecieron sus billetes y un nudo de impotencia la ahogaba la garganta. Trató con mucho más desdén y desconsideración a Simplón, que a cada momento y sin saber por qué, recibía un palo o un guantazo en el baticuello. Esos golpes dados al niño sin ton ni son, le producían a La Morta un gran desahogo dentro de su desasosiego. Ven aquí pardal, le decía a Simplón, que acudía una y otra vez a recibir sin merecerlo las descargas de odio de la usurera.
Con todo, se llegó un límite tal, en el que la usurera no pudo soportar más la presencia del Juez de la villa. Una noche de luna llena lo esperó tras las tapias del viejo cementerio, cuando lo tuvo a la vista, le disparó dos tiros de escopeta a bocajarro que hicieron desplomarse la frágil figura del magistrado. Las ventanas se entornaron y los vecinos vieron una sombra fantasmal correr y abandonar el lugar. Aquella noche La Morta se subió a dormir a la masada.
La claridad del día puso un charco de sangre eléctrica en la plaza de la iglesia de Aliaga. Las campanas repicaron en la Virgen de la Zarza y en el templo parroquial. Hubo un murmullo apagado de gargantas mineras, de ojos despavoridos y un agitarse los cuerpos incrédulos en torno a la sangre injustamente derramada. La Morta, la usurera, no volvió a bajar a la villa y nadie trató de subir a sus dominios. Las cosas parecían calmarse y el crimen podía permanecer impune. Simplón tuvo unos días de mayor tranquilidad pues las preocupaciones de la usurera y sus lógicos temores hacían que se olvidara del muchacho.
Pronto, sin embargo, vería Simplón como su vida tomaba otro rumbo tras aquellos años de república sometido al frío, al silencio y al olvido de estos miserables montes malditos. Comenzada la guerra llegó a Aliaga un capitán del ejército nacional que preguntó por el crimen cometido sobre el Juez, tomó declaración y llegó hasta el final de los interrogatorios. Por fin supo quién era el autor de la muerte de su hermano. Puso a La Morta frente al pelotón de fusilamiento con un obrero republicano a su derecha y otro a su izquierda. Tal fue el acto justiciero que se ejecutó sobre tan sonoro crimen.
 Las campanas sonaron de madrugada y, Simplón, viendo como arrastraban a su ama a un camión del ejército, la siguió a pie hasta la villa. Pudo ver, desde un lado de la plaza y con meridiana claridad como La Morta no dejaba caer una sola lágrima al punto de recibir la descarga de fusilería.

Una vez el cuerpo de la usurera estuvo inerte, Simplón, haciendo gala a su apodo y sin sentir el más mínimo desafecto por quien tan mal le había tratado, tomó el camino hacia Utrillas. Allí lo veremos trabajar de minero (vuelta al carbón) en los pozos de este mineral.
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Cuadernos06/2014 ROMANCE DE "O PEIROT DE SOBRARBE" PUBLICADO POR EL LIGALLO DE FABLANS DE ZARAGOZA

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