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martes, 14 de octubre de 2014

Cuadernos09/2014 CONOCE MEJOR TU VILLA ( II)

¿Dónde se encuentra esta singular vista de Encinacorba?
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SOLUCIÓN:
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El día del Pilar, 2014
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¿A qué calle dan estas fachadas?
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SOLUCIÓN:
Calle Mayor, el día del Pilar del 2014
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lunes, 13 de octubre de 2014

Cuadernos09/2014. CONOCE MEJOR TU VILLA

CONOCE MEJOR TU VILLA
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Vamos a presentar una serie de fotografías de Encinacorba que son parte de otras más generales y de mayor tamaño. Las segundas fotografías dejarán perfectamente claro el lugar de la villa que presentamos. Si fuera preciso colocaríamos una tercera. Para cualquier consulta sobre el tema contactar mediante el correo: chusema112@hotmail.com
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Después de haber destruido (arquitectónicamente hablando) la Casa Natal de Lagasca, nos queda una segunda oportunidad. Se trata de este ejemplar intacto de arquitectura popular. Una patio tradicional encinacorbero cuya estructura es extensible, también,  al somontano ibérico. El macho/mula entraba al patio y en él se descargaban forrajes y cosechas propias. Se exceptuaba la uva que iba directamente al trujal. Por la escalera de la izquierda se subía a las vivienda y por la derecha se iba a las cuadras y demás cuartos anejos. Su recuperación y conversión en estancia aneja al Centro Cultural sería de gran interés etnográfico.
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Pero... ¿dónde está este patio singular?
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SOLUCIÓN:
CALLE MAYOR NÚMERO 12
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martes, 7 de octubre de 2014

Cuadernos09/2014. LUNA LLENA DE OCTUBRE Y CAMBIO AL HORARIO DE INVIERNO

EL MIÉRCOLES, LUNA LLENA
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La fase de Luna llena se alcanzará el miércoles 8 de octubre, cuando nuestro satélite se encuentre en una posición aún bastante cercana a la Tierra, pues el perigeo (el punto de mayor aproximación Tierra-Luna) habrá tenido lugar dos días antes.
El Perigeo ha tenido lugar el 06/10/2014 a las  11:42 horas.
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El cambio de hora,  tendrá lugar, como es habitual, en la madrugada del último domingo de octubre (día 26).
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Cuadernos10/2014. UNA HISTORIA DE AMOR HERMOSO (MILLÁN Y MARTINA)

MILLÁN Y MARTINA
(Una historia de amor hermoso a espaldas de la Virgen del Tremedal)
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El cura le puso de nombre Millán, como el patrón del pueblo. A los padres les pareció bien. Siendo nombre de santo seguro que el zagal estaría protegido. Aquel año había bajado con el ganado hasta la Carolina, Jaén, lugar  al que hacían la trashumancia desde tiempo inmemorial. Nada más pasar el Gallo se sintió verdaderamente en casa. Se lavó la cara, cenó y se fue a la cama. Hacia meses que no dormía en un colchón de lana y su madre se lo había dejado bien mullido. Durmió de un tirón hasta bien entrada la mañana. Se levantó, se desperezó y preguntó por Martina. Martina era de su edad y habían ido juntos a la escuela y a jugar al Ejido. Su madre le dijo que en casa de Martina estaban esquilando y, que su madre, la había mandado con un punta de ganado por el cerro del Tremedal.
Martina era una moza de escasa talla, rolliza y de mejillas sonrosadas. No era muy viva para la escuela, pero era obediente y siempre hacía los mandados de su madre al pie de la letra. Aquella mañana, nada más levantarse, su madre le dio faena. Le puso en un zurrón una fiambrera con gachas y la mandó con el ganado ya esquilado, para todo el día, al monte. Pasó el Borrocal y llegó al cerro en el que se encuentra el santuario de la Virgen. Dejó que las ovejas pastaran a gusto sin otra preocupación pues, la perra, se encargaba por si sola de controlar a los animales.
Para la hora de la comida, cuando el sol ya hacía un rato que había pasado el cenit, se sentó al costado de la ermita y sacó la fiambrera. Sólo había gachas y un troncho de longaniza, eso era todo. Las emprendió golosa con la cuchara de madera y de vez en cuando las empujaba  mordisqueando un trozo de longaniza. Estaba a lo suyo cuando apareció, sin hacer ruido y sin que la perra lo oliera, Millán. La saludó y ella le respondió. La cosa parecía natural y cotidiana, como si la ausencia de Millán durante todo un invierno no significara nada. Sacó Millán la cuchara de madera que siempre llevaba consigo y metió mano a las gachas de Martina.
Tras la comida, Martina dejó que la perra lamiera la fiambrera y ellos se recostaron para echarse una cabezada pastora. Millán enseguida notó que a la Martina le habían crecido dos buenas tetas, gordas, tiesas y prominentes. A Millán le entró  la tontuna mientras le lamía la cara, le hacía arrumacos y le daba chupetones en el cuello sin parar y de corrido. Martina enseguida se puso también amorosa y le entró un cosquilleo por todo el cuerpo que le hacia pegarse más y más a Milán. Millán la tumbó sobre la hierba y le levantó las faldas. La penetró, no sin dificultad, pues ella todavía era virgen. Al principio Martina tuvo un poco de dolor y tal como estaba, mismamente espatarrada, garreaba sin parar. Al poco rato sintió que los dolores se le pasaban y que lo que sentía era algo que empalagaba como  la miel. Así que empezó a jadear y a decirle a Millán que siguiera y que no parara. El zagal, que llevaba toda la trashumancia masturbándose a escondidas sintió, con la penetración, algo completamente diferente y enormemente placentero. Así que Millán siguió culeando como un choto y Martina garreando aunque cada vez menos. Llegados al orgasmo Martina se deshizo como una magdalena cuando rebosa el molde y Millán se esclafó encima de aquellas tetas, mullidas como almohadones de plumas, que tenía la zagala. Siguieron así, quietos durante un rato, dejando él que todo el semen penetrara en ella. Por fin, la perra, viendo que su ama no se movía presintió lo peor y comenzó a ladrar alrededor de los dos pastorcillos. Martina la acalló, la acercó y le hizo unas acaricias. Millán se percató entonces de que Martina albergaría buen corazón por el amor que mostraba a los animales.
El acto había sido sumamente placentero y Martina bajó aquella noche a la villa sintiéndose poseedora de un íntimo y gozoso secreto del que pensaba sacar buen provecho. Al día siguiente nada más levantarse le dijo a su madre que le pusiera las gachas en la fiambrera que se iba al cerro. Millán que andaba como perro en celo, encontraba siempre la manera de subir a hurtadillas hasta la ermita para sacarle a Martina todos los colores del cuerpo en un frenesí amoroso desesperado y reiterativo. La madre de Martina notaba algo raro y sospechaba cambios profundos en su hija. Se había vuelto más alegre y extrovertida. Se ruborizaba cuando las conversaciones eran comprometidas o cuando veía a los animales domésticos hacer el amor. Lo cierto es que al igual que en el milagro de la Virgen de Tremedal, Martina sólo quería subir al cerro. Allí estaba su dicha y no pensaba renunciar a ella.
Pasó la primavera con los dos tortolitos subiendo y bajando al cerro, enamorados y perdiendo peso, hasta que ella se percató, de que le crecía la tripa. La madre también se dio cuenta de que Martina no dejaba periódicamente paños con sangre para lavar. Un día la llamó a capitulo y le dijo: no subirás más al cerro. Entonces martina estalló en sollozos y confesó las cosas tan extrañas que le estaban pasando. Esos mareos y esas nauseas que sentía no eran normal pues, seguía comiendo las mismas gachas con longaniza que antes. “Ya me imagino que tipo de longaniza comes tú últimamente, le espetó su madre, y Martina prorrumpió a llorar.
Visto el cariz que tomaban los acontecimientos los padres de Martina iniciaron los Ajustes Matrimoniales con los padres de Millán. Ese año, para los Mayos, había que sacarlos novios para que nadie se enterara de nada.
A estas alturas, los polvos de Millán y de Martina corrían de boca en boca por todos los mentideros de la Sierra de Albarracín. Tal era la inocencia y el poco recato que habían puesto los fogosos jóvenes. La familia, como siempre, fueron los últimos en enterarse.

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viernes, 3 de octubre de 2014

Cuadernos10/2014. HAY QUE TERMINAR CON LOS REINOS DE TAIFAS

¡ MODERNIZAD ESPAÑA... POR FAVOR!
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En la política española, todos los problemas están creados, queda, buscarles solución. En la Plaza del Torico menudean a diario las “mesas” con folletos de diferentes partidos políticos que acuden al arrimo de la confusión creada por el destape de la corrupción y el secesionismo en España. Hoy, esta tarde del viernes, repartía folletos “Ciudadanos”, una opción nacida en Cataluña y que pretende extenderse por toda España. Recordamos ahora el gran fracaso de la “Operación Roca”. Los ciudadanos españoles, en general, miran con desconfianza todo aquello que viene o se gesta en Cataluña. Por esta simple razón, la convergencia de Ciudadanos con UPD sería bien vista, acertada, y relajaría al posible votante.
De triunfar esta opción conjunta y convertirse en decisoria para formar gobierno (tanto con el PP como con el PSOE) los beneficios y el servicio prestado a España, por estas dos fuerzas, sería impagable.
 Arrastramos desde la Edad Media, como consecuencia de la caída del Califato de Córdoba, primero, y de los reinos creados para la Reconquista, después, una fuerza disgregadora y centrífuga que nos está creando enormes problemas.
 Los nacionalismos periféricos han actuado de forma desleal y egoísta, cuando no, como ahora, ponen en jaque la propia existencia del Estado. El ciudadano piensa que hay que estar en lo cotidiano: el trabajo, la educación, la sanidad… y dejarse ya de alta política y de modelos de Estado obsoletos y caciquiles (Pujol es un cacique al que ya han tirado del pedestal).
La unión de estos dos partidos y la maduración de un programa conjunto daría un respiro amplio a la política española para poder dedicarnos a lo que interesa: EL PROGRESO GENERAL DE LA CIUDADANÍA.
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¿ESTADO CATALÁN?
PINCHAD AQUÍ:

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Cuadernos10/2014. LA VAL DE LOS ENCEBROS

LA VAL DE LOS ENCEBROS
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Me gusta la belleza de las cosas sencillas. Esos surcos de arado sobre tablas de cera oliendo a arcilla roja. Por eso me retiro, al ponerse la tarde, a estos pueblos perdidos y olvidados. Acudo cuando el sol se ha puesto sonrosado y los últimos rayos caen sobre los hombros del pastor de ganado. Sé soportar la prisa manifiesta que tiene el membrillero de la calle del Medio por culminar su empresa. Me detengo un instante detrás de esa bardera  con la sabina seca. Sostengo la mirada sobre el arco de piedra de esta vetusta puerta. Apenas puede verse el cerco de azulete marcando las ventanas de otra hermosa fachada. La cosa es bien sencilla, la lógica aplastante, la calle superior le dicen “la de Arriba”. Sobre una tapia vieja, al calor de la tarde, respira  un gato negro azules salfumanes. Me conoce el minino. El sabe que comprendo su paciencia infinita. Luego viene un peirón y para el mes de enero, una hoguera/auguea celebra a San Antón porquero. Delante de las casas hay olor a cemera/femera que ahora es un jardín de flores muy diversas. Me gusta el aire azul del fosal de la iglesia donde, una ajada cruz, soporta a la intemperie retratos de la guerra. Sobre el fosal la torre, enhiesta de mampostas, hasta que se corona de sólidos sillares. El barroco más puro se esconde bajo un manto de pintura, en la iglesia. Soportó con mesura los vaivenes del tiempo y el azafranado olvido que le dio la posguerra. Pasa cerca una caudal de ruidos de motores que lleva al infinito. Reposa un cementerio de blancos paretones ocultando el silencio que emana de la tierra. El frescor de una fuente. Silencio en los peirones. Modernas construcciones que aborrecen  mis ojos. Pasaba no hace mucho, con recia carraspera, la Garraf que arrastraba hasta el Puerto Escandón el hierro de Menera. La calle de la Iglesia transporta el ambarino color de la cerveza camino de la tasca. Una mujer amable/una amable mujer con el moquero al aire nos invita a volver. Ya sobre la colina, subiendo a Corbalán, pinta Romero nubes de rosa en tafetán. Adiós a los Mansuetos y a la Peña del Macho. Rambla de Río Seco, si la nube es preñada, vomitará una ramblazo color de chocolate al cauce del Alfambra. Racimos de suspiros recogen las cortinas tras los cristales sucios. Se contrae la mirada y el abuelo dormita sentado tras la tapia. Carasoles de otoño, ocasos purpurinos que agotan la tardada. Abajo, en los bancales, preparan sementeras por si el tiempo acompaña y puede haber cosecha. No volverán jamas los encebros alados a atravesar el valle y, sobre Celtiberia, van los buitres peinando los cielos carroñeros buscando su ganancia.
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