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martes, 5 de junio de 2012

Cuadernos06/2012. ESCUELA PÚBLICA, VERSUS, PRIVADA.

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 ESCUELA PÚBLICA, VERSUS, PRIVADA
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Nicolás eba una d´ixos chiquirrins que treballaban en a mina. Con sólo ocho añez, ya se ganaba bella perra pa aduyar a la suya familia de ocho irmanos, y un pare empediu po´l bereno que l´eba tocau alentar cuan tamé él treballaba adentro d´ixos túnels tan fondos.
A Nicolás l´ese agradau asabelo acudir ta la escuela pa aprender de lletras, pero teniba que llebantar-se cuan encara no eba salliu el sol, y por la noche allegaba tan tarde que las estrellas ya comenzaban a salir. Asinas que Nicolás no teniba tiempo más que de minchar la miejeta de zenar que l´eba guardau su mare, y chitar-se a descansar abatanau como estaba de tanto treballo. (“Corazón d´oro”: Publicazions d´o Consello d´a Fabla Aragonesa).
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Cuentan las crónicas locales que a principio del siglo XX el pueblecito de Jarque (hasta 1920), Jarque de la Val (desde 1920) era el único de España donde no había analfabetos y, parece ser, que tal hazaña fue obra de un maestro llamado Nivardo Royo. Por este hecho tan singular, el lugar fue muy publicitado por la prensa de la época en todo el país. El pueblo tenía entonces 288 habitantes. Larga ha sido y aún está siendo, en todo el planeta, la lucha por la educación universal y gratuita para todos (Lagasca, 1821). En esta parte del mundo que vivimos, España, está ganada la universalidad y la gratuidad de la educación gracias al esfuerzo y sacrificio de muchas generaciones de gente que vieron en la enseñanza una manera de dignificar al hombre. Nadie piensa hoy que ningún partido, sensato, pueda ponerla en cuestión. Sin embargo, hay una lucha sorda por el control de la misma ya que la enseñanza, es sabido, constituye un factor de filiación y forja ideológica en tan temprana edad de la vida que deja perenne huella en las generaciones venideras. Durante mucho tiempo la Iglesia Católica gozó de este monopolio derivado del mandato de la propia Doctrina Cristiana que es en su raíz y esencia: evangelizadora. A diferencia de las religiones orientales, las tres religiones del “Libro” (musulmana, judía y cristiana), particularmente esta última, está obligada a trasmitir “la Verdad” es decir, la existencia de Dios, a todos  los hombres. Las escuelas parroquiales, los patronatos de carácter religioso, las escuelas de príncipes y de nobles, los estudios, las academias, los seminarios menores y mayores, además de las campañas evangelizadoras anuales conocidas como “Misiones”, constituían una panoplia que mostraba claramente el dominio de la Iglesia en el campo de la enseñanza. En Teruel tuvimos la inteligencia del Padre Ripalda que sintetizó la Doctrina Cristiana en su famoso “catecismo”. Actualmente, el control de la enseñanza lo detenta el Estado en términos absolutos. Desde la elaboración de las leyes y las dotaciones presupuestarias pertinentes, hasta el cierre de centros escolares y la aprobación administrativa de cualquier colegio y universidad que se cree o funde en España, tiene que tener la sanción legislativa correspondiente. El servicio de la alta inspección, con que se dota el Estado,  verifica el que en todos los Centros, tanto públicos, privados, como concertados, se cumplan escrupulosamente las leyes vigentes: horario, ratios, programas, etc. etc.
Con la llegada del PP al poder se ha desatado una campaña en el sector de la enseñanza de todo el País, para la defensa de la Escuela Pública. Este movimiento de defensa viene justificado, al parecer, por los necesarios recortes que tiene que hacer la administración para ahorrar dinero y salvar nuestra maltrecha economía. La administración anterior ya hizo recortes fuertes, que paradójicamente, no fueron contestados. Sin embargo, no es este recorte privativo de la educación, sino que los recortes se hacen en todos los ministerios y en todos los ámbitos de la administración estatal y autonómica. Partiendo de la libertad absoluta de participar en dichas manifestaciones de protestas hay que señalar que uno de los slogans ofrece dudas de su autenticidad y aún de su carácter democrático. El lema básico dice: “ESCUELA PÚBLICA: DE TODOS/AS PARA TODOS/AS”. El primer error radica en que no sólo la escuela pública sino que, la privada y la concertada, son también de TODOS/AS. En España hay un único sistema educativo y ese sistema da cabida a todas las opciones: pública, privada, concertada y a cualquier tipo de cooperativa de enseñanza. El requisito básico es cumplir la ley. Hay que señalar que la “privada-concertada” también sufre, como todos, los recortes de la crisis y que los maestros de la privada tienen menor sueldo que los de la pública. La segunda cuestión es que la escuela pública no es para todos, puesto que hay padres que no la quieren para sus hijos y la rechazan con absoluta claridad y vehemencia. Para que la escuela sea para todos tiene que haber una predisposición para atender las demandas de los padres antes que las de los líderes ideológicos que administran y dirigen la escuela pública. Aquí llegamos al punto clave, que no es otro, que el derecho fundamental del padre a elegir el tipo de educación y aprendizaje que quiere para su hijo, de cuyo proceso es responsable total hasta la  mayoría de edad del niño. Se da  la curiosa paradoja, en nuestra sociedad, de admitir el derecho a elegir el modelo de coche, de televisión, médico etc., y sin embargo, negar/mediatizar la libertad de los padres a elegir el tipo de formación ética, moral y académica de sus hijos. Se niega o mediatiza esa libertad cuando no se sacan suficientes plazas en la enseñanza concertada, alegando, eso sí, que ya hay suficientes en la pública. El proceso hacia la escuela única y pública es lento e intencionado. Esta cadencia está dada, no por la falta de ganas de acabar con el sector privado durante la administración socialista, sino por los inconvenientes (electorales) que pudieran acarrearse en el trayecto. También está ralentizada, ¡oh paradoja!, porque muchos de los lideres y gestores socialistas llevan a sus hijos a la privada. Hay partidos a la izquierda del PSOE que no dudarían ni un momento en dar el zarpazo, ni tampoco dudarían consecuentemente, tras el control y adoctrinamiento de los niños, de llevarnos a la “salvación” en el seno de un estado socialista. Hemos tenido algunos detalles de esto último en algunos textos propuestos y denunciados públicamente en la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Cometer el error de estatalizar y eliminar la libre competencia de la educación en España sería hoy día demasiado grave y costoso, no sólo en dinero, sino en dignidad y avance hacia la libertad y progreso del ciudadano español. Nuestro eslogan sería, vistos los antecedentes que operan en nuestro País el siguiente: LA ESCUELA EN ESPAÑA: LIBRE, PLURAL, DEMOCRÁTICA Y PARTICIPATIVA.
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