El toro, en la arena de Separad,
embestía la vieja piel
y la hace, al alzarla, bandera.
Contra el viento, esta piel
de toro, envuelta en sangre ya,
es un harapo que con oro el sol
ungió, por siempre librado al martirio
del tiempo, oración nuestra
y blasfemia nuestra.
A la vez victima, verdugo,
odio, amor, escarnio y quejido,
bajo el cielo y su ciega eternidad.
(Salvador Espriu)
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Desde que en 1150 se realizara el matrimonio de la reina
doña Petronila con el conde Ramón Berenguer IV, los catalanes han vivido bajo
la protección de la Monarquía Hispánica. Primero, con los reyes de Aragón y
después, con los de España. Casi 900 años de historia en los que Cataluña ha
obtenido, de tal unión, el beneficio de ser una de las regiones más prósperas
de España. Hubiera sido posible la separación en el siglo XVIII, en el XIX,
menor en el XX y, tremendamente difícil, en el XXI. Europa debe reforzarse
mediante Estados grandes y sólidos para hacer frente a las potencias mundiales:
EEUU, RUSIA, CHINA, INDIA, JAPÓN... Cataluña no pude sobrevivir fuera de la UE
si no es como “paraíso fiscal”. Cataluña ha utilizado la autonomía, la
transferencia de la educación básicamente, como instrumento con el que mantener
un chantaje permanente a España. Se trata, por hablar en lenguaje del pueblo,
de que le paguemos sus deudas. El nuestro es un Estado descentralizado, tanto
en lo político, como en lo económico, no digamos nada en lo cultural. La
irresponsabilidad de los políticos catalanes que han gobernado y gobiernan (mal
gobiernan) esa comunidad, reside en que acumulan déficit en su administración y
quieren que se la pague el Estado español. Precisamente, ese Estado, del que
dicen aborrecer y quieren abandonar. Eso es, básicamente, lo que “CABREA” al
resto de los españoles. Ahora, una vez deformada la historia en las cabezas de
sus escolares algunos ya adultos y, sin posibilidad alguna de esa añorada
independencia, ¿qué les pasará a los catalanes...?, ¿cómo vamos a poder
ayudarles en su depresión? Después del frustrado intento de independencia ya no
podremos ayudarles sólo con dinero: será la hora de ir al psicólogo. En Aragón,
¡cuidado!, también tenemos algunos partidos de la extrema izquierda que nos
cantan con la misma letra de los independentistas catalanes. Vean si no las
últimas declaraciones en prensa de IU y CHA.
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