EL VERBO SE HIZO CARNE Y HABITÓ ENTRE NOSOTROS
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Hay dos concepciones del mundo: el Idealismo y el
Materialismo Histórico. En la primera, el hombre es el centro del universo,
está dotado de cuerpo material y alma espiritual, domina los elementos a través
de los oficios. El Belén tiene éxito porque reproduce este modelo y el hombre
se ve reflejado en él. En la segunda, en el Materialismo Histórico, al no haber
Dios todo procede de la naturaleza de forma evolutiva. La Navidad es pues, la
fiesta del árbol, en representación del bosque y de esa naturaleza cuya
voluntad y razón de ser desconocemos. En el Materialismo no existe un plan
previo, ni un propuesta teórica, todo sucederá de forma aleatoria e
involuntaria. De momento, en nuestra sociedad europea y particularmente en la
española, el hombre se sigue considerando protagonista del desarrollo
económico, social y cultural. El hombre sigue siendo la referencia más
importante en todos los órdenes (Aristóteles). El acierto del Belén (San Francisco de Asís) radica en que en él,
se representa el momento en que Dios se hizo Hombre, fin y corolario de toda la
arquitectura teórica del Idealismo.
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