ENCUENTRO ANUAL CON LA VIRGEN DEL MAR
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Como cada año, sobre la puerta de los toriles, cuelga la bandera aragonesa anunciando que la villa está en fiestas. La advocación es la Virgen del Mar y el rito, tanto religiosos como profano, siempre el mismo. Se podrá introducir novedades y calificativos "desenfadados" o "chistosos" en el texto del programa, sin embargo, la fiesta es siempre una antítesis de la vida cotidiana o laboral, aunque cada día resulte más difícil visualizar lo paradójico o lo extravagante. Ahora, la procesión convoca al vecindario y los mozos sacan la imagen dieciochesca en la peana, será el miércoles y el jueves de la semana de fiestas. Antes de que saquen el farol al Planillo los corrillos de gente hacen su reencuentro, a veces anual, con los convecinos que año tras año acuden a la cita que se convoca bajo la encina tuerta o torcida. La Virgen, ajena a la algarabía, es paseada sobre llamativa peana marinera a la vez que va ejerciendo su señorío sobre un pueblo entero que se rinde a sus pies. Pues siendo de alabastro, escayola o madera, tiene el poder protector del tótem tribal. La procesión tiene el atractivo de los viejos ritos druídicos precristianos y levanta a su paso, olas de silencio y plegarias invocando la cura del cuerpo y la sanación del alma. La sociedad moderna dotada de una poderosa técnica de comunicación no puede, aunque bien quisiera, mandar un "guasap" a la Virgen rogando por el fin de el hambre, la guerra o las enfermedades. Cuando el ser humano se ve incapaz de resolver el problema que le acucia, habla a una imagen de alabastro y humildemente se postra a sus pies.
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Imagen gótica de la Virgen del Mar.
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Imagen procesional, dieciochesca, de la Virgen del Mar.
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Capilla de la Virgen del Mar.
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Altar de la Virgen del Mar.
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