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viernes, 11 de enero de 2019

Cuadernos01/2019. CASA EMILIO EN ENCINACORBA

Casa del tió Emilio
(Casa típica de Encinacorba)
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EN TORNO A LA FUENTE DE ENCINACORBA
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Encinacorba nace como poblado celtibérico cuyos restos se localizan en la zona del “convento” ahora casa de Andrés Casanova. Posteriormente, los romanos trazan la vía romana Cesaraugusta-Laminio que llega de Cariñena y a traviesa la población por la calle Lagasca, plaza del Planillo (don Luis Pérez  del Corral) y calle de San Roque para seguir por el Ventorrillo hacia Carralamata y el puerto del Alto (puerto del Alto de San Martín). La vía romana la estudió María de los Ángeles Magallón Botaya y, Ernesto Lázaro (el cartero), encontró un miliario de esta ruta. La ruta (vía) siguió, luego, con la denominación de Camino Real. Por aquí paso Miguel de Cervantes camino de Pedrola para pedir cartas al duque de Villahermosa antes de marchar a Lepanto.
Durante los siglos XVII y XVIII al Camino Real se le practica un atajo (alcorce) y se desvía por Santa Quiteria para ir a parar a la puerta del Arco de la Fuente. Así, aunque la fuente es renacentista, siglo XV, la piedra que hay sobre le abrevadero ya señala el año 1616 (año que murió Cervantes) siglo XVII. El estilo arquitectónico del arco es plenamente barroco.
Con  la llegada de viajeros y diligencias se crea una zona de servicios en torno a la fuente. Así tenemos: fuente renacentista, abrevadero (1616), puerta arco barroca, fonda, herrería, herrador, lavadero y matadero. Todo lo que los viajeros de la época necesitaban como elementos básicos.
Esta zona mantiene su vitalidad, al menos, hasta mediados del siglo XX. Pero ya en el siglo XIX el Camino Real sufre otro desvío por los Lomazos y se encuentra con el viejo camino en el Humilladero de la villa. De tal manera que a este último tramo se le sigue llamando Camino Real.
A principios del siglo XX se plantea la construcción del ferrocarril que en cierta medida sigue el trazado de la vía romana. En compensación la diligencia se desvía por los puertos del Huerva y de Paniza para pasar por esta población. Encinacorba, en principio, ganó con el ferrocarril, sin embargo la carreta vertebra y el ferrocarril no. 
Durante la Guerra Civil (36-39) Encinacorba fue lugar de descanso para las tropa franquistas y en las cocheras de la casa del tió Emilio se colocaron las cocinas. Tan quemado quedó el suelo que, ahora que la cochera es jardín, en esos círculos del fuego no crece la hierba y hay que cambiar la tierra.
Situación actual
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