LOS CENTROS DE INTERÉS
Estando de maestro de párvulos en el colegio Miguel Valles del barrio turolense de San Julián de la capital turolense, dieron en tirar a la basura una colección de libros de texto anticuados. Yo los recogí, para formar mi biblioteca pedagógica personal. Hubo gente que se rió de mí, pues llegaba la época de la fotocopiadora y la ficha, y ciertamente llegó, hasta tal punto, que hay maestros/as que todavía no han salido de ella. Los libros nunca pasan de moda, ya sea en soporte papel o electrónico y los que aquí presento dan buena prueba de ello. Se puede enseñar con el táblet o con la tiza pero se puede seguir en ambos casos el método de los centros de interés con total naturalidad y eficiencia.
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Nuestra biblioteca pedagógica comprende una serie de textos, del periodo franquista, que vamos a presentar poco a poco en esta sección de pedagogía. En primer lugar damos entrada a la serie con este libro editado en 1932. Estamos, pues, en plena segunda república y el antetítulo deja bien claro que se trata de un método de enseñanza “científico”. El libro de enseñanza, dividido en dos partes, trata de los “Centros de Interés” una propuesta pedagógica que ha dado mucho juego en la no muy larga ni extensa historia de la didáctica española. El autor es José Xandri Pich y lleva todas las “bendiciones” que el caso y las circunstancias requieren. Cada lección, lógicamente, trata sobre un tema seleccionado y presentado en un sencillo texto. Una vez presentado el tema, a continuación, se desarrollan una serie de actividades que abarcan todo el abanico imaginable: escritura, lenguaje, dibujo, modelado, números y medidas, religión, recitación, canto, etc. Así pues, sobre el Centro de Interés, se desarrolla todo el contenido que comprende el currículo escolar.
Centros de interés son en este caso: La Escuela. La Familia. La Alimentación. La Habitación. El Hombre. El Vestido. Vida Social. El Otoño. El Invierno. La Primavera. El Verano. Los Elementos.
Los que veremos a continuación son los libros de nuestra infancia y toda infancia debe ser recordada y recuperada en la medida de lo posible. Pasar un telón negro sobre la etapa del franquismo y no penetrar en las razones de su existencia ni en las vicisitudes acaecidas, nos parece un error. La vida de los millones de personas que vivieron esta época no puede tener como memoria un agujero negro. El mejor conocimiento del franquismo y sus diferentes etapas, sin duda, ayudará a conocer las carencias actuales, los éxitos y los excesos de la sociedad posmoderna. En este sentido la sociedad española ha sido muy pendular, hemos pasado de un extremo a otro sin solución de continuidad. En el tema sexual había una moral extrema y un tabú total, ahora, sin embargo, no se ha mejorado mucho la educación sexual pero, en cuanto a la práctica, hemos llegado a los 100.000 abortos anuales. De la misma manera se podría hablar de otros aspectos como el anticlericalismo, el patriotismo y el desprecio por la bandera española (menos en el fútbol) etc., etc. Necesitamos, pues, una sociedad más equilibrada y más centrada. Una sociedad dotada de mecanismos que faciliten su equilibrio y eviten los extremismos.
Los que veremos a continuación son los libros de nuestra infancia y toda infancia debe ser recordada y recuperada en la medida de lo posible. Pasar un telón negro sobre la etapa del franquismo y no penetrar en las razones de su existencia ni en las vicisitudes acaecidas, nos parece un error. La vida de los millones de personas que vivieron esta época no puede tener como memoria un agujero negro. El mejor conocimiento del franquismo y sus diferentes etapas, sin duda, ayudará a conocer las carencias actuales, los éxitos y los excesos de la sociedad posmoderna. En este sentido la sociedad española ha sido muy pendular, hemos pasado de un extremo a otro sin solución de continuidad. En el tema sexual había una moral extrema y un tabú total, ahora, sin embargo, no se ha mejorado mucho la educación sexual pero, en cuanto a la práctica, hemos llegado a los 100.000 abortos anuales. De la misma manera se podría hablar de otros aspectos como el anticlericalismo, el patriotismo y el desprecio por la bandera española (menos en el fútbol) etc., etc. Necesitamos, pues, una sociedad más equilibrada y más centrada. Una sociedad dotada de mecanismos que faciliten su equilibrio y eviten los extremismos.
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