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viernes, 4 de septiembre de 2015

Cuadernos09/2015 EL TREN A SU PASO POR ENCINACORBA

 EL TREN
Entre el verdor de viñas y barbechos
los raíles brillantes se esparraman
y horadan la montaña, la desgarran,
abriendo túneles de azabache negros.
*
Mi nieta, que aguardaba a mi costado,
abrió de asombro sus ojos  irisados
y fue amaneciendo en ellos un lucero
que estremeció su mano y agitó el pañuelo.
*
El tren salió del túnel estridente,
resoplando y silbando desespero.
Tembló la tierra se estremeció el cielo
y la niña me dijo: “yayo, apa quiero”.
*
El maquinista enhiesto es su cabina
tocó el silbato, saludó a la niña:
fue un momento mágico y sencillo,
un momento emocionante de su vida.
*
Dedicado a los maquinistas que hacen la ruta de Encinacorba.
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