AÑO NUEVO -
PROMESAS VIEJAS
DESDE LA
INMORTAL CIUDAD DE ZARAGOZA
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Somos, los
humanos, una especie dada al rito, al mito, a la astrología, a la magia… y por
extensión a toda suerte de artes esotéricas. Es el hombre un ser curioso e
inseguro que ha buscado hasta en las entrañas de los animales signos que
le adelanten un futuro que no quiere
incierto. Pugna por conseguir lo imposible, pero no tanto por despejar las
incógnitas que le atormentan a diario. Busca la seguridad, pero arriesga en
guerras y en empresas llamadas por el vulgo heroicas. En definitiva, es un ser
contradictorio sujeto a unas coordenadas espacio-temporales y que busca denodadamente en la fe y en la razón la
solución a todos sus problemas.
Y cada año, el
uno de enero, como si esta fuera una fecha irrepetible, sagrada y mágica, hace
promesa de enmendar todos sus errores y pide a los hados que el año que
comienza le sea propicio. De nuevo nace
otro año en el que buscará seguridad
y en el que de nuevo tentará a la suerte en busca de mejor fortuna
económica.
Pero, en su
búsqueda de respuestas a la Gran Pregunta ha tejido una tupida telaraña de la
que le será ya, imposible desligarse. Esta red o círculo mágico es la CIENCIA. En esta fuente inagotable,
jardín de las mil maravillas, paraíso de todos los sueños, trata de lograr, el
frágil ser humano, nada más y nada menos que la INMORTALIDAD con la que los
mitos ancestrales adornaban a los dioses. Por ello hay que advertir que, si
buscamos erróneamente, difícilmente encontraremos respuestas adecuadas a
nuestras preguntas.
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